La guerra civil en color. Parte II

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Mujeres tras un parapeto disparando contra el Alcázar.




Auto ametralladora Mod. Bilbao en la Plaza de Zocodover.




Guardias de asalto en la Plaza de Zocodover. Al fondo el Arco de la Sangre.




Esquina de la Plaza de Zocodover / Cuesta Carlos V.




Parapeto en la Cuesta de Carlos V.




Milicianas en la barricada de la calle Armas.




Soportales en la Plaza de Zocodover.

La guerra civil en color. Parte I

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Tropas de infantería desfilan hacia Zocodover para proclamar el Estado de Guerra el día 21 de julio de 1936. 

Traslado de heridos a la plaza de Zocodover


Heridos en la cuesta de Carlos V


Oficiales y guardias de asalto en la calle Comercio / Plaza de Zocodover.




Barricada en la Plaza de Zocodover.





Barricada en el Callejón del Lucio.





Barricada en la Plaza de Zocodover.





El teniente coronel Barceló herido tras los combates.








La Guardia Civil durante el asedio del Alcázar

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El mayor número de defensores del Alcázar fueron miembros de la guardia civil, aproximadamente 700 guardias (algunas citas dan el número exacto de 693 guardias) que con sus respectivas familias ocuparon la vieja fortaleza y los edificios militares de alrededor. La concentración de las principales comandancias de la guardia civil en Toledo se produjo tras una operación cuidadosamente preparada por el Teniente Coronel Pedro Romero Basart antes del inicio de la guerra.


Guardias de asalto disparan contra el Alcázar en julio de 1936.
Calle Comercio/Plaza de Zocodover.

Paseo del Miradero

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Las columnas republicanas que llegaron desde Madrid en los primeros días del asedio, tomaron el famoso paseo toledano junto con el Convento de Santa Fe, organizando rápidamente un puesto de mando. Al cruzar la calle Armas, se callejeaba con seguridad hasta la plaza de San Agustín donde en el Hotel Castilla estaba la plana mayor republicana.


Milicianos en el Convento de Santa Fé.

Por el Miradero, los milicianos entraban por Santa Fe al Museo de Santa Cruz, primera línea de los combates. Justo en frente, al otro lado de la actual calle Cervantes, los defensores se aferraban al edificio del Gobierno Militar y la Puerta de Hierro, primeros obstáculos para intentar tomar la fortaleza al asalto. 

Durante las primeras semanas, los sitiados, controlaban perfectamente el paseo y los movimientos de los milicianos desde la fachada norte y sus torreones. 


´´En la mañana todos los puestos de observación de Puerta de Hierro más próximos y los del
torreón norte advirtieron en seguida un movimiento de fuerzas y de coches en dirección al Paseo
del Miradero, convento de la Concepción y Santa Cruz. ``
La defensa del Alcázar - José Mª Barranco Gil.


´´El Miradero, zona peligrosa, por la que apenas transitaban las gentes civiles de Toledo, y que
había sido uno de los paseos más propicios para los enamorados, estaba allí ofreciéndose a la
vista de todos como si pretendiera despertar dormidas añoranzas.``
La defensa del Alcázar - José Mª Barranco Gil.



Grupos de milicianos en el Paseo del Miradero.


Escalerillas situadas al fondo del Paseo del Miradero. 

En la retirada republicana, en septiembre de 1936, muchas armas y municiones fueron arrojadas hacia el terraplén desde el paseo para evitar la captura de estas por parte de las tropas de Varela. Tras duros combates, mientras se protegía la retirada, las fuerzas republicanas abandonaron el paseo cuando las tropas africanas ya les superaban en número y el miedo a ser copados era evidente. Muchos milicianos cruzaron por los puentes de San Martín y Alcántara, alcanzando la zona este y sur del río. Otros acabaron ahogados en el Tajo o tiroteados desde las alturas de la fortaleza.


´´En el Miradero, balcón maravilloso sobre la vega del Tajo, hubo intenso combate y tiroteo, que terminó sofocado por el dominio patente de los nuestros.``
De Sevilla a Madrid. Ruta libertadora de la columna Castejón. 1937.



Varela tras tomar la ciudad en septiembre de 1936.

En el siguiente vídeo aparece el presidente Largo Caballero en el Paseo del Miradero junto al general Asensio. 






Los camiones

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Durante los días 19, 20 y 21 de julio, las órdenes del gobierno republicano al coronel Moscardó eran el rápido envío de municiones de la Fábrica de Armas de Toledo a Madrid.


"Por la mañana llamaron por teléfono al Coronel Comandante Militar desde Madrid, diciendo lo hacia el Jefe de Servicio del Ministerio de la Guerra, y ordenando se enviasen a "Madrid todas las municiones disponibles en la Fábrica, previa la requisa de camiones, no cumplimentándose esta orden, por esperar su confirmación por telegrama cifrado, dada la gravedad de la ordenado."
Diario de operaciones del Alcázar de Toledo - 19 Julio 1936.


El coronel tras negarse varias veces utilizando todo tipo de recursos para ganar tiempo, insistió con diferentes excusas como podemos leer en el libro ''La defensa del Alcázar de Toledo'' de Jose Mª Barranco Gil. 


"- ¿De dónde voy a sacar los camiones necesarios para transportar esta gran cantidad de
cartuchos? En nuestro poder sólo hay un par de camiones viejos.
La respuesta no se hizo esperar:
- Hoy sale hacia Toledo el número suficiente de camiones para que, sin pérdida de tiempo,
transporten el material hacia Madrid."

"Los camiones llegaron apenas transcurridas dos horas del anuncio de su llegada.
 En aquel momento, el coronel Moscardó debía jugarse el «todo por el todo».
 En presencia suya y de Soto (militar encargado de la fábrica),
los camiones fueron cargados, pero, al iniciar el viaje de vuelta, conminados los conductores por
la orden del jefe,- el cargamento equivalente a setecientos cincuenta mil cartuchos quedó en el
Alcázar, continuando el resto viaje a Madrid."


Seguramente alguno de esos camiones que no volvieron a Madrid y que subieron hasta las inmediaciones del Alcázar fueron requisados por los milicianos en los días siguientes (incluyendo los camiones que utilizaron los grupos de la guardia civil para llegar a Toledo de los cuales varios fueron reutilizados por los sublevados como barricadas y amontonados para taponar pasos en los alrededores del Alcázar).


Camiones atravesados al final de la Cuesta de Carlos V durante las primeras semanas del asedio.

Detalle.

También desde Madrid, partió en camiones y vehículos requisados la columna de Riquelme, formada por unos 2500 hombres entre guardias de asalto, dos compañías de infantería y varios grupos de milicianos madrileños además de una batería de 105 mm.



Repartiendo comida desde un camión en el Paseo del Miradero.

El pintor Luis Quintanilla también nos relata hechos donde menciona unos camiones que el mismo había mandado desde el Cuartel de la Montaña con tropas de infantería.


"En los primeros días del caluroso agosto de 1936, por orden del Ministerio de la Guerra, envié a Toledo una compañía de ciento cincuenta hombres adiestrados y armados en el Cuartel de la Montaña; la mandaba un ex guardia de asalto ascendido a teniente. Los cinco camiones que les llevaron no regresaban, a pesar de nuestras llamadas telefónicas, y la contestación de que lo harían al día siguiente, me decidí ir a Toledo."



En esos primeros ''pacíficos'' días del asedio, las calles estaban abarrotadas de milicianos, que fusil en mano charlaban entre ellos, fumaban, dormitaban, jugaban a las cartas y muy ''poca'' acción parecía verse entre sitiados y sitiadores.


"Unos milicianos de los que mandamos del Cuartel de la Montaña, me reconocieron y saludaron. Les pregunté por los camiones, y me contestaron que todos estaban muy contentos con ellos, pues iban a los pueblos de la provincia a buscar comestibles, vino y buen pan."


Después de encontrarse con el comandante Uribarri (el autor se confunde en el texto y nombra a Ulibarri) que era el oficial al mando del sitio a la fortaleza, Quintanilla comunicó su intención de volver a la capital con los camiones. 


"Dije a Ulíbarri que aquella tarde volverían los camiones al Cuartel de la Montaña, y casi me suplicó de rodillas que no lo hiciese, pues era la principal diversión de los milicianos que no estaban de servicio en el cerco del Alcázar; esperar su regreso con los variados comestibles, regalados por los campesinos en fraternidad con los combatientes contra el fascismo. 
Ya habían escrito en los camiones "Unión de Hermanos Proletarios".
 Le repliqué a Ulíbarri que mejor servicio prestarían en la movilización de Madrid, y sin discusión saldrían delante de mi los camiones.``


Camiones aparcados en la calle Taller del Moro.
En uno de ellos se puede leer en su lateral las iniciales UHP.
Unión de Hermanos Proletarios.

Detalle de la inscripción en uno de los camiones.


Los camiones volvieron a Madrid ese mismo día junto al coche de Luis Quintanilla.


"Formada la caravana de los cinco camiones, salieron delante de nosotros camino de Madrid. Fuera de Toledo les pasamos."


El modelo de los camiones de la fotografía es muy probable que sea un Ford AA Mod.1929.


Restauración de un Ford AA Mod. 1929 por el Grupo de Recreación Histórica del Ejército del Ebro.


http://eventosportalhistoria.blogspot.com.es/2012/12/ejercito-del-ebro-restaura-un-ford-aa.html


La Liberación del Alcázar. Parte II

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Las represiones cometidas por parte de ambos bandos fueron muy comunes en Toledo desde que se produjo el levantamiento militar. Los milicianos al tomar el control de la ciudad al comienzo de la sublevación, encarcelaron y asesinaron a numerosas personas, la mayoría inocentes, por pertenecer a partidos políticos de derechas o ser familiares de defensores del Alcázar, que a la vez estos habían asesinado y tomado rehenes que se llevaron con ellos a la fortaleza.


Caballo superviviente del Alcázar de Toledo.
Los defensores acabaron sacrificándolos y comiendo carne de caballo.

Las sacas en el convento de San Gil que era la prisión provincial (sede actual de las Cortes Regionales) se producían a menudo como represalias, revanchismo y por los malos resultados en el frente. Los paseos fueron cometidos contra miembros de la iglesia, guardias civiles, militares retirados, políticos, etc. añadiendo también familiares de todos estos.


Convento de San Gil - Prisión Provincial a partir de 1860.
Actualmente sede de las Cortes Regionales.

El 23 agosto de 1936 se cometió la mayor de estas sacas, en represalia por un bombardeo aéreo que acabó con la vida de varios milicianos que asediaban el Alcázar (posiblemente el bombardeo fuera un error por parte de los mismos republicanos). El número de presos fusilados asciende a más de 60 presos, entre ellos estaba el mismo Luis Moscardó , el hijo del coronel Moscardó.


Fusilado en el Paseo del Tránsito de Toledo.


Subida a San Cristóbal en el Paseo del Tránsito.

La profanación de las iglesias también fueron muy comunes en aquel verano de 1936, el Convento de los Carmelitas fue saqueado e incendiado en el mes de julio. El convento de Santa Fé, acabó muy dañado por su cercanía con la fortaleza y estuvo ocupado junto con el Hospital de Santa Cruz por los milicianos.


Convento de los Carmelitas incendiado en 1936.


Profanación de tumbas en el Convento de la Concepción 

Desde el día 28 de septiembre en que las tropas de Varela toman la ciudad, las represiones no tardaron en caer sobre aquellos que habían defendido la legitimidad de la república o habían apoyado a los milicianos durante el asedio incluso los presos que se habían rendido.


Plaza de Zocodover en septiembre de 1936 con las tropas nacionales en Toledo.

La existencia de rehenes en el Alcázar, tomados desde los primeros días de la sublevación y su trágica desaparición, es todavía hoy un tema difícil de tratar, pues las diferentes versiones de ambos aviva el debate entre los historiadores. Las calles de Toledo se convirtieron en horribles escenarios de violencia, donde los presos milicianos, políticos de izquierda, simpatizantes republicanos, denunciados entre vecinos,etc. fueron asesinados a plena luz del día. El miedo a los moros era muy habitual en los milicianos, la crueldad de estos es bien conocida por los españoles en las guerras africanas de los años 20. En pocas horas, los sitiadores pasaron a ser sitiados y la llegada de las primeras tropas regulares mandadas por Mohammed El Mizzian, hizo que los republicanos abandonaran sus puestos a toda prisa. En el hospital de afuera (Tavera), se arrojaron granadas de mano por las ventanas acabando así con los heridos. Saqueaban las casas buscando cosas de valor para después vender o llevarse a sus pueblos de origen. Es el famoso botín de guerra, en bienes y sangre, permitido por los mandos franquistas.


Tropas republicanas abandonan Toledo hacia Madrid. Hospital de Tavera en la calle Cardenal Tavera.


 ´´Emocionado aún, cuando comienza a bajar camino de Zocodover, ve que en el Miradero, 
hay prisioneros a los que se hace subir hasta el hueco que ha dejado la mina.
 Juan escucha las ráfagas de las ametralladoras que acaban con la vida de los prisioneros recién cogidos así como la de los rehenes que han pasado dos meses sitiados en el cuartel. 
Les fusilan al borde del embudo para que sus cuerpos caigan rodando al fondo.``
Jorge M. Reverte - La batalla de Madrid.
(Juan de Mata López - Ayllón - Algunas cosas de los veinticinco primeros años de mi vida).

Algunos defensores toledanos, nada más ser liberado el Alcázar, se lanzaron rápidamente por los caminos mas cortos por donde llegar a sus respectivas casas y conocer la situación de sus familiares. 

´´La vuelta al hogar les deparaba dolorosas sorpresas, algunos no verían al hermano
asesinado en un recodo de la carretera de Mocejón, cuando se supo que el otro estaba en el
Alcázar, y otros habían vivido presa del terror de las represalias.``
José Mª Barranco Gil - La defensa del Alcázar de Toledo.

Las colas de presos eran conducidos por las calles de Toledo a las zonas donde eran fusilados como alguna plaza, el Miradero o cerca del propio Alcázar.


Cráter de la mina con los cadáveres de los prisioneros.

Cádaveres de milicianos en la Plaza de Zocodover cerca del Arco de la Sangre. 

Franco llegó a Toledo el día 30 de septiembre. Todo estaba preparado para los fotógrafos y las cámaras, los cuales habían tenido prohibido el acceso a la ciudad hasta ese mismo día.


Varela, Franco y Moscardó en el Alcázar de Toledo 

Noticiario Luce con imágenes posteriores a la liberación del Alcázar.
https://www.youtube.com/watch?v=JmzlrDHxV7w






La liberación del Alcázar. Parte I

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El día 26 de septiembre, los defensores pueden ver desde las alturas de las ruinas del Alcázar el humo de las explosiones de la lucha que está teniendo lugar cerca del pueblo de Bargas muy cerca de Toledo. Suponen las intenciones de las tropas africanas. Tomar el pueblo, cortar la carretera de Madrid (principal vía de escape republicana) y envolver la ciudad.



''Durante todo el día se oye el cañoneo lejano que confirma la creencia de que la operación consiste en tomar Bargas, al oscurecer; una batería enemiga emplazada en las proximidades de la carretera de Bargas con la de Madrid tira en dirección hacia Bargas 
lo que asegura aún más nuestra anterior creencia.''
Diario de operaciones del Alcázar - 26 Sept. 1936



En los días anteriores muchos civiles han abandonado la ciudad siguiendo las columnas de carros de los que huían de las tropas moras y sus sanguinarias represalias.


´´...los carros van tirados por un burro o una mula que se teme revienten en cuanto dan un solo paso. Pues los carros son pirámides de muebles, colchones y enseres de todos los calibres. Son los carros de la gente que huye de los pueblos cundo ve acercarse a los salvadores de España``
La guerra que yo viví - Jesús Izcaray.




toledo guerra civil

Un buen testimonio del caos en la carretera de Madrid nos lo deja el periodista y director de cine Armand Guerra, que en aquel día viajaba desde Madrid a Toledo para tomar imágenes de la batalla.


La guardia nos detiene y nos pide la documentación.
 La exhibo, la examinan y uno de ellos nos hace esta observación: 
Si vais a Toledo, tenéis que tomar la carretera de Mocejón pues por esta no podréis llegar. 
El paso de unos campesinos, con sus mujeres, niños y el ajuar colocado en el lomo de un par de mulas cansinas, me hacen comprender que algo grave ocurre. 
Le aclaro: No tenemos tiempo que perder, y nuestros chóferes desconocen la carretera que nos indicas. Queremos seguir por Olías y Bargas. 
A Olías tal vez podáis llegar sanos si apagáis los faros pero más allá no podréis.
 ¡En Bargas están zumbando! 
Se baten ya en la estación del pueblo y si lo toman, dentro de tres o cuatro horas estarán aquí.
A través de la metralla - Armand Guerra  


El día 27, sabiendo los republicanos que en pocas horas las fuerzas de Varela llegarían a la ciudad, volaron a la desesperada la última mina con su respectivo asalto a la fortaleza. Se utilizó de nuevo la gasolina para intentar incendiar los restos de la Academia y penetrar por la brecha producida por la mina siendo también este asalto rechazado por la resistencia de los defensores como los anteriores ataques.

´´Tal y como se presagiaba, el enemigo, jugándose la última carta, y ante la inminente llegada
de las columnas salvadoras, decidió volar la mina que tan precipitadamente se había venido
preparando. Una vez más su ataque sería nulo; apenas se pudo llegar hasta el lugar dé la
explosión, comprobose que la galería de la mina había quedado corta, y por tal motivo la
voladura había fracasado, ya que tan sólo se llegó a producir un embudo destinos treinta metros
ancho, y unos cuatro de profundidad, sin causar más perjuicio ni conseguir ni una sola baja.``
José María Barranco Gil - La defensa del Alcázar de Toledo.





Las baterías de artillería de San Servando apuntaban hacia Bargas y la carretera de Madrid por donde los sublevados venían a liberar a los sitiados, algunas piezas ya estaban siendo desmanteladas y cargadas en ferrocarriles y camiones desde días antes. Con la toma de Bargas y cortada la carretera de Madrid por Ben Mizzian, los sitiadores se convertían en sitiados.



´´El polvo que levantan los obuses nos hace toser y nos escuece los ojos. Pero hay que estarse aquí.
La carretera está batida, no hay forma de volver a Olías y a la cima del terraplén no se puede uno asomar sin que le vuelen la cabeza``
La guerra que yo viví - Jesús Izcaray.


toledo guerra civil
Tropas republicanas en el margen de la carretera de Madrid.

La mayoría de fuerzas republicanas se fueron retirando desde el día 25 y 26 en dirección Aranjuez (la carretera de Madrid estaba ocupada por las tropas de Varela desde el día 26) por el puente Alcántara y las carreteras de Algodor y Mocejón bajo fuego de ametralladora y fusilería de los propios defensores del Alcázar.






El asalto a la ciudad por parte de los regulares y legionarios comienza el día 27, descienden desde Bargas para tomar las alturas próximas al cementerio y la zona de Buenavista y envolver por el este a las fuerzas que allí ocupaban las posiciones defensivas republicanas de los grupos que se quedaban para defender Toledo bajo las órdenes de Asensio Torrado.

Sixto Agudo, el jefe de JSU toledano, se encontraba defendiendo esta zona:


''Moros y legionarios se acercaban a las posiciones. La moral de combate de las fuerzas republicanas era buena. El plan de fuegos establecidos dominaba toda la extensión de la Dehesa de Buenavista, el Campo de Tiro y la Escuela Central de Gimnasia. hasta la carretera de Ávila. La Compañía del Teniente Castillo cubría la parte derecha del cementerio 
hasta la carretera de Madrid. (...). No disparaban. Avanzaban en silencio. Ya al alcance de nuestros fusiles, tras las voces de ¡Preparados! ¡Fuego!, las ametralladoras disparaban ráfaga tras ráfaga. El suelo quedó sembrado de muertos y heridos. Un griterío ensordecedor nos anunció que el enemigo se lanzaba sobre nosotros en tromba, a pecho descubierto. 
A la derecha también se oían los disparos de los fusiles y el tableteo de ametralladoras.'' 
Por qué se perdió la República - Sixto Agudo Blanco 


Pero el avance de las tropas moras y legionarias con el apoyo de la aviación y las tanquetas ligeras rebasaron las posiciones republicanas y estas fueron retirándose hacia la Plaza de Toros, la Escuela de Gimnasia y el Hospital de Tavera donde los milicianos resistieron los ataques rebeldes con gran valor. Al caer el Hospital, los moros asesinaron a los enfermos, heridos y personal médico, lanzando granadas de mano por las ventanas. 

Líster también se encontraba en Toledo junto a varias compañías del V Regimiento:


''Se combatió casa por casa, en cada escalera, cada habitación, empleando más la bomba de mano que el fusil. Hacia mediodía y mediada la tarde, una docena de aviones enemigos bombardearon diferentes puntos de la ciudad.''
Memorias de un luchador - Enrique Líster


toledo guerra civil
Fotografía aérea de Toledo a finales de septiembre de 1936

"El comandante Mizzian y el teniente coronel Barrón liquidaron la resistencia de las posiciones comunistas en la Vega. Se luchó en las calles; pero la retirada de los rojos desde el sábado por la noche, por el puente de San Martín, se convirtió en franca huida. 
En el Miradero hubo intenso tiroteo que fue sofocado por los nuestros."
  De Sevilla a Madrid por C.G. Ortiz de Villajos.


Los sitiados en el Alcázar podían ver perfectamente la retirada de los republicanos y como sus libertadores estaban más cerca de Toledo. Era cuestión de horas que tomaran la ciudad. 


"Pero nada podía detener ya a los liberadores; pronto vieron cómo se combatía en la hermosa
vega toledana, y extendiéndose hacia la derecha marchando a la conquista por audaz asalto de
las Covachuelas, así como el cementerio, en donde grupos de milicianos se batían en retirada.
Era una retirada cuya falta de mandos se evidenciaba desde las posiciones alcazareñas,
incapacidad que se vino observando a lo largo de todo el asedio y que demostraba como los
mismos hombres —ya que todos eran españoles— podían reaccionar de distinto modo, y llevar
adelante una empresa de tal envergadura, según fuera la mano conductora de unos y de otros."
José Mª Barranco Gil - La defensa del Alcázar de Toledo.


En la noche del 27, aprovechando la oscuridad, un tabor de Regulares logró romper las débiles defensas por la parte este, cerrándose de nuevo el cerco detrás de ellos para contener el resto del ataque. Los regulares alcanzaron el puente Alcántara por la barrancada del Tajo y consiguieron entrar en el Alcázar y tomar contacto con los defensores. Dentro del Alcázar, el sonido de tropas acercarse creó un cierto nerviosismo, pues aún existía la posibilidad que las fuerzas republicanas que aún quedaban por los alrededores les sorprendieran aprovechando la situación.

"¿Quién vive?
Una voz emocionada y fuerte respondió a la pregunta:
¡Fuerzas de España! ¡Somos los Regulares de Tetuán!``
´´Todos fueron abandonando sus puestos, surgiendo de la sombra de las ruinas, con el fusil al
brazo, para verles trepar, por entre los escombros de la explanada norte, con el pisar ligero y-
los gritos de alegría que eran claro exponente de su identificación con los sufrimientos, allí
padecidos ampliamente y compensados aquel instante glorioso, único..."
José Mª Barranco Gil - La defensa del Alcázar de Toledo.


Cuesta del Alcázar con las tropas de Varela ya en la ciudad.

Esa noche, los regulares pernoctaron con los sitiados por última vez. La emoción y el jubilo reinó durante toda la madrugada. Esperando hasta el 28 por la mañana para abandonar el Alcázar y unirse con el resto de fuerzas de Varela. 

El caos y la desorganización reinaban en Toledo en las últimas horas del día 27. La desbandada era general por parte republicana y en las carreteras de Mocejón, Algodor y la salida de la ciudad por el puente Alcántara donde había una auténtica procesión de coches, camiones y todo tipo de vehículos y hombres a pie huyendo de Toledo. La carretera del Valle y los cerros estaban batidos por las alturas del Alcázar que disparaban a los huidos con el cañón del 7. Muchos, ante la desesperación, saltaban a las aguas del Tajo donde se ahogaban por las corrientes.


"El cañón de montaña de 7 cm. que estaba emplazado en el sótano frente a la Puerta de Capuchinos fue trasladado a la Biblioteca de Caballería, desde donde se batió el camino de Algodor y la carretera de Mocejón, por donde el enemigo se retiraba."
Diario de Operaciones del Alcázar de Toledo - Día 27 Septiembre 1936.


Armand Guerra llega a Toledo y se acerca junto a sus compañeros camarógrafos y fotógrafos al sindicato de CNT en la calle Núñez de Arce, donde hay gran confusión y se está empezando a empaquetar todo y guardar los archivos en los sótanos. La artillería rebelde dispara cerca y mata a varios hombres. Huyen de la ciudad por Mocejón y llegan hasta Aranjuez donde las tropas republicanas que han huido intentan reorganizarse.

La confusión es tremenda, los milicianos también intentan huir por el puente San Martín al oeste, por donde Burillo también se ha retirado con sus fuerzas. Líster es protagonista de estas últimas horas antes de caer la ciudad. El miedo a ser cogidos por las tropas moras corre entre los republicanos.



´´Hacia la media noche del 27 al 28, cuando estaba reconociendo nuestras posiciones alrededor del Alcázar, vinieron a decirme que en el puente de San Martín había lío entre el destacamento que yo había colocado allí y grupos de milicianos y Guardias de Asalto que querían marcharse de la ciudad. Salí rápidamente para allá y me encontré con un regular follón, los unos querían cruzar el puente y los otros les amenazaban con dos ametralladoras que yo mismo había hecho colocar a la salida del mismo. El que mas chillaba era un capitán de Asalto que a toda costa quería imponer su autoridad para salir pitando. Me dirigí afeándole su conducta. 
En ese momento oigo un tiro a mi espalda y vuelvo rápidamente la cabeza para ver caer, casi sobre mi, a un sargento de Asalto al que mi ayudante le acaba de pegar un tiro en la cabeza en el mismo momento en que el otro se disponía a disparar sobre mí por la espalda.
Desde ese momento se terminó toda discusión: los que estaban dispuestos a seguir combatiendo volvieron a la ciudad y los otros fueron desarmados y degradados los que tenían algún grado.``
Memorias de un luchador - Enrique Líster 


La mañana del 28, comenzó el asalto definitivo a los focos republicanos en la ciudad imperial. La Fábrica de Armas cayó en manos rebeldes y entraron en el casco antiguo luchando por las calles. Rápidamente se ocupó Toledo, salvo los núcleos que resistieron dentro como el Seminario, la residencia de los Hermanos Maristas, Palacio Arzobisbal, etc. Los últimos milicianos en abandonar fueron los de Líster que lo hicieron por el puente de San Martín cubiertos por ametralladoras y artillería posicionados en los cerros.



El general Varela en el puesto del Paseo del Miradero después de ocupar Toledo.

''A las 6 salen del Alcázar la Compañía de Regulares y la 5ª Bandera a ocupar los objetivos designados por su mando y conforme avanza la mañana, van llegando las distintas fracciones de la columna. Sobre las 10, entra el General Varela, que recorre todas las dependencias. 
Un sacerdote viene con la columna, dice misa en los sótanos.
La Plana Mayor se traslada al Hotel Castilla, y allí empiezan los trabajos de organización de la Capital en sus distintos aspectos, que después se extenderá a la Provincia.''
Diario de Operaciones del Alcázar de Toledo. 28 de septiembre de 1936.


Recreación de la entrada de tropas franquistas en Toledo por la zona del Hospital de Tavera.
Al fondo se puede ver el ábside del antiguo Hospital de San Lázaro. 

El general Varela acompañado de sus tropas toma Toledo y llega al patio central del Alcázar poniendo fin a 70 días de asedio.


Hotel Castilla en la plaza de San Agustín (actualmente Tesoreria de la Seguridad Social).

Defensores después de su liberación.

Moscardó, Varela y Franco el 30 de septiembre de 1936 en el Alcázar de Toledo. 

Noticiario Luce sobre la liberación del Alcázar donde se escenifica la toma de Toledo y aparecen imágenes de algunos prisiones.
https://www.youtube.com/watch?v=JmzlrDHxV7w





Las bajas

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Las bajas de los sitiados dentro del Alcázar, añadiendo soldados y civiles, muertos en acción o por causas naturales, oscila entre 90 y 120 aproximadamente según los diferentes datos y textos.



Por el bando republicano no existe un recuento de bajas oficial ni nada parecido salvo algunos testimonios escritos de testigos directos. Durante la defensa y posterior toma de Toledo por las tropas de Franco, las detenciones y ejecuciones en las semanas siguientes, elevó el numero de bajas.

Camilleros en la cuesta del Alcázar (actual cuesta de Carlos V).






En el Paseo del Miradero, puesto de mando republicano y principal zona de organización, los camilleros y las ambulancias recogían a los heridos de la primera línea, en Santa Cruz y Zocodover. 



Retirando a los heridos.

En este vídeo se pueden ver como algunos heridos son transportados en la plaza de Zocodover y dentro del actual museo de Santa Cruz.
http://www.youtube.com/watch?v=L4blPWX044Q