martes, 6 de septiembre de 2016

El Campamento de Los Alijares y su entorno

Al establecerse en el Alcázar de Toledo y en los edificios colindantes las instalaciones para la Academia Militar, los terrenos cercanos a la ciudad como el Paseo de la Vega o la zona del Castillo de San Servando eran utilizados por los cadetes para sus correspondientes prácticas del curso. El movimiento de tropas era frecuente y se decidió posteriormente buscar unos campos de maniobras que tuvieran un carácter más estable. En 1887 comienzan a edificarse las primeras instalaciones en los terrenos de Los Alijares, mismo nombre que recibirá el campamento. 

Campamento de Los Alijares a principios del siglo XX (Archivo Museo del Ejército).
Estos nuevos terrenos situados al otro lado del río Tajo y orientados al este, distaban unos cinco kilómetros de Toledo. Almacenes, polvorines, barracones, tiendas de campaña, etc. fueron edificándose por la zona, donde los alumnos de la Academia realizaban sus prácticas. Son numerosas las fotografías de estas actividades a finales del siglo XIX y principios del XX donde incluso la visita del rey Alfonso XIII quedó inmortalizada en los años 1904 y 1905. 



Alfonso XIII en el Campamento de Los Alijares en 1905 (Archivo Museo del Ejército).

En esta entrada, veremos la importancia que tuvo esta zona de Toledo durante la guerra civil, sin entrar demasiado en detalles del resto de la historia del campamento y otros aspectos relacionados con este. 

Dentro del campo de maniobras y sus alrededores podemos encontrar diferentes puntos o lugares de referencia como la Ermita de la Virgen dela Guía y la Ermita de Santa Ana, el Palacio de la Sisla y su convento, Fuente de La Teja, Casa de la Legua y los diferentes arroyos que convergen desde el sur de Toledo hacia el río Tajo como son el Arroyo de la Degollada y el Arroyo de la Rosa. 


Plano del campo de maniobras de 1900 (Biblioteca Real Academia de la Historia).

Detalle del Campamento de Los Alijares año 1900.

Detalle del Campamento de Los Alijares año 2016.

Restos de edificación en Los Alijares (Foto Sergio Isabel).

Edificaciones en Los Alijares (Foto Sergio Isabel).

En 1936, el Alcázar de Toledo reúne la Academia de Infantería, Caballería e Intendencia. Desde  varias décadas el campamento se utilizaba para las prácticas del curso militar pero durante aquel fatídico verano, las prácticas de guerra se tornaron reales. El asedio del Alcázar trajo los combates a la ciudad imperial. Para reducir a escombros la vieja fortaleza, se colocaron baterías de artillería al norte, en la Dehesa de Pinedo junto a la carretera de Madrid, y al este en el Campamento de Los Alijares. La visión de la fachada este del Alcázar y la distancia eran perfectas para las piezas de 155mm. Desde las baterías de Los Alijares se produjo un hecho muy llamativo, que ya reflejé en otra entrada, pero que vuelvo a reescribir por encontrarse en el tema que tratamos. 

"El día 21 de agosto las piezas de Alijares abrieron fuego con el tiro rectificado, los proyectiles pasaron silbando por encima del Alcázar y describiendo una gran parábola sobre la ciudad estallaron cerca de los talleres de la Fábrica de Armas causando varias víctimas mortales entre los obreros de la fábrica. Los milicianos acudieron a la batería y detuvieron al encargado de esta, el alférez Mercedes Durán Garlito que reconoció haber fallado a propósito los disparos alegando:"

´´No ha sido una equivocación de los soldados. He sido yo. No tiraré jamás contra los míos.``



El diario personal del guardia de asalto Fernández Granados describe también estos hechos:

´´Una vez rehechos de la sorpresa, obreros y milicianos se lanzaron en busca de nuestras baterías, llegando a apresar en su poder a un alférez de complemento que era el que mandaba, fusilándolo en el acto.``

El alférez Durán fue asesinado cerca de la casilla del peón caminero de la carretera de Ciudad Real. Recibió la Laureada de San Fernando a título póstumo, siendo el único no defensor del Alcázar en recibirla por sus acciones durante el asedio del Alcázar. 


Restos de la casilla de peón caminero en la carretera de Ciudad Real. Año 2015. 

Tras ocupar Toledo las tropas de Varela y liberar el Alcázar a finales de septiembre de 1936, las tropas republicanas se establecieron al este, al otro lado del río Tajo. Numerosos partes indican la presencia de fuerzas gubernamentales en la zona y establecidas en Los Alijares como batallones del 5º Regimiento, compañías de Guardias de Asalto e incluso algunas unidades de motoristas. Seguramente las propias instalaciones militares fueran ocupadas por estos durante los primeros días de octubre hasta que las columnas de Franco reanudaron el avance hacia Madrid a mediados de mes. La situación entre las fuerzas republicanas es de desesperación. Reina el caos y la desorganización y eso se convierte en desmoralización entre la tropa. Incluyo fragmento de un parte de CNT que también incluí en la entrada del Contraataque republicano sobre Toledo, para entender la situación del momento en Los Alijares. 


''El Comandante Madroñero, Jefe de las fuerzas, ordenó que se retiraran con lo cual se han perdido bastantes kilómetros sin resistencia ninguna. La fuerza es del Regimiento nº1 de Infantería, sección máquinas, y se encuentra todavía en Nambroca, desorientada y sin saber dónde se encuentra el Jefe de este Sector. Se sienten abandonados. Ni la Cruz Roja apareció en los momentos de peligro. Muchos compañeros heridos quedaron en poder del enemigo por no tener ambulancia para transportarlos. Hay mucho descontento por no saber nada del Comandante Madroñero. Están en el pueblo sin fortificación alguna y, en estas condiciones, desconfían hasta de sus propias fuerzas y procuran darse de baja por enfermos.''
(17.10.36. Frente de Alijares (Toledo). Desmoralización. Desorganización.)
(Partes e Informes de los Frentes. CNT.)



Pero el avance de las tropas franquistas no continuó y no llegó a ocuparse Los Alijares que siguió formando parte del territorio republicano al igual que todo el sur del Tajo salvo algunas avanzadillas sublevadas. Al año siguiente, en mayo de 1937, las fuerzas franquistas iniciarán una ofensiva planificada por el general Yagüe para alejar a los republicanos de Toledo y evitar así el continuo bombardeo sobre la Fábrica de Armas (Para conocer más sobre estos combates pincha aquí). El ataque franquista parte desde el Puente de San Martín y avanza rápidamente por La Bastida y Pozuela llegando incluso a ocupar el pueblo de Argés. Las defensas republicanas son precarias y apenas hay resistencia. El miedo a encontrarse ante una ofensiva de gran envergadura hace que se envíe a la zona a la 11 División de Líster para frenar el avance de los hombres de Yagüe. 



Tropas republicanas frente a Toledo  (La Vanguardia).

Los republicanos contraatacan, han enviado aviación y carros de combate. Recuperan el pueblo de Argés y consiguen que las fuerzas franquistas retrocedan. Por el lado derecho mantienen las posiciones en Casa de la Legua y han ocupado el Palacio de la Sisla . El frente queda estabilizado de momento. El general Yagüe ha conseguido ampliar varios kilometros la cabeza de puente, sobre todo por el lado izquierdo, controlando el vértice Pozuela y La Bastida.  El 26-27 de septiembre de 1937, comienza una nueva ofensiva nacional por el lado derecho al sur del Tajo. Quiere unificarse ambas cabezas de puente y ampliar la del puente Alcántara. Las tropas legionarias asaltan y ocupan La Sisla con granadas de mano y mortero dejando decenas de muertos en el terreno. El Palacio ha vuelto a cambiar de dueños. 

Hoy apenas queda nada del antiguo Palacio y del monasterio. Sus restos se encuentran en los campos de maniobras de la Academia de Infantería conservándose la entrada y algunos elementos dispersos como los bancos con sus azulejos originales, algunas pilastras y su entrada principal. Podéis leer mucho más sobre la historia del Palacio y fotografías de diferente épocas aquí


Crónica sobre el Palacio de la Sisla de Jesús Izcaray con fotografías de los hermanos Mayo para Estampa. 

Entrada al Palacio de la Sisla. 









Las posiciones republicanas de La Sisla son ocupadas por los legionarios que las reutilizan para defender toda la posición de sus enemigos que se encuentran al sur. En la zona encontramos numerosos parapetos de piedra, pozos de tirador y trincheras que unen con diferentes búnkers construidos aprovechando las grandes rocas de las alturas. Justo en frente y a muy pocos metros en algunas ocasiones, la primera línea republicana, que se encuentra delante de los pueblos de Nambroca, Burguillos, Cobisa y Argés. El Palacio de la Sisla es un perfecto observatorio para los franquistas. Desde sus torres controlan todo el frente enemigo al sur de sus posiciones con una visión completa incluso de las Sierras de Nambroca, Pico Marica, Sierra de Layos y el Pico Noez que se encuentran fortificados por las tropas del Ejército Popular. 








En Alijares, la primera línea franquista llegaba hasta la conocida como Casa de la Legua. Justo en frente, en el margen izquierdo, al otro lado de la antigua carretera de Ciudad Real, las posiciones republicanas en Las Nieves y Casa de la Teatina. En el margen derecho, la primera línea republicana formaba pocos kilómetros antes del pueblo de Burguillos. 


Toledo desde Los Alijares (Foto Sergio Isabel).

Fortín observatorio cerca de Las Nieves (Foto M.A.)

Mapa demostrativo de los diferentes cambios en la línea del frente al sur del Tajo
en la zona de Alijares, La Sisla y Las Nieves.

Con pocos cambios en sus líneas, el frente se estabilizará hasta que el 26-27 de marzo de 1939 la Ofensiva Final por parte de los franquistas arranque desde el FST. Unidades del CTV y Legión Cóndor junto a las tropas españolas rompen la línea tras un espectacular bombardeo artillero sobre las posiciones republicanas que comienzan a abandonar sus puestos y se retiran hacia los pueblos del sur provincial e intentan alcanzar Alicante y huir por la costa mediterránea. 


Bombardeo sobre el FST posiblemente en marzo de 1939. 

Aquellos que dieron o recibieron clases en el pasado en estos terrenos, volvieron para vivir la guerra en sus propias carnes. En la actualidad, todos estos restos han sobrevivido gracias a encontrarse en terreno militar y campo de maniobras. Al finalizar la guerra, se construyó la actual Academia de Infantería y se volvieron a utilizar los terrenos para las prácticas militares, reutilizando las trincheras y fortines del pasado para el uso de los cadetes. Esperemos que se sigan conservando, como parte de la historia del Ejército, la Academia y por supuesto, como otro elemento histórico de la ciudad de Toledo. 




Para saber más: 

ISABEL SÁNCHEZ, José Luis, La Academia de Infantería de Toledo, Madrid, 1991.

RUIZ ALONSO, José Mª, La Guerra Civil en la Provincia de Toledo. Utopía, Conflicto y Poder en el Sur del Tajo (1936-1939), Ciudad RealBiblioteca Añil, 2004.

RUIZ CASERO, Luis A., Más allá del Alcázar, Madrid, Silente, 2015.




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Bibliografía

Bibliografía



Libros

La defensa del Alcázar de Toledo - J.M. Barranco Gil
Luis Quintanilla - Los rehenes del Alcázar de Toledo
La batalla de Madrid - J.Martínez Reverte
El error militar de las iquierdas - Abraham Guillén
Diario de la guerra de España - Mijail Koltsov
Ruta libertadora de la columna Castejón - C.G. Ortiz de Villajos
La guerra civil en la Provincia de Toledo - J.M. Ruiz Alonso
El Alcázar de Toledo no se rinde - Blas Piñar Gutiérrez / Jorge Fernández-Coppel
Toledo 1936 Asedio y liberación del Alcázar - Francisco Martínez Canales
Franco y Toledo - Luis Moreno Nieto
La guerra que yo viví - Jesús Izcaray
La prensa en la GCE. Toledo 1936-1939 - Jorge-M. Miranda Encinas
La Guerra Civil en la Provincia de Toledo (I-II) - J.M.Ruiz Alonso
Por qué se perdió la República - Sixto Agudo
Más allá del Alcázar - Luis A. Ruiz Casero
Idealistas bajo las balas - Paul Preston
La foto de Capa - Fernando Penco
El asedio del Alcázar de Toledo - Salustanquidio Orox
Mitologia de la cruzada de Franco: El Alcázar de Toledo - I. Herreros
Alemanes en la Guerra Civil: Legión Cóndor - R. Arias Ramos/L. Molina Franco
Esperando a Robert Capa - Susana Fortes
La Falange Imperial: Crónica de la Falange toledana - J.L. Jerez Riesco



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