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Los asaltos durante el asedio del Alcázar (II)
El día 20 de septiembre de 1936, tras el ataque dos días antes con la explosión de la mina, los republicanos inician un nuevo asalto de infantería con participación intensa de la artillería y la aviación. El objetivo es acabar con las defensas externas que no permiten alcanzar el Alcázar y finalizar con el cerco. Los numerosos grupos de asaltantes partieron desde la Plaza de Zocodover y el Museo de Santa Cruz para arremeter contra los restos del Gobierno Militar y poder acceder a la zona oriental de la fortaleza. Durante la jornada y como hemos visto en numerosas fotografías y vídeos, el uso de una pieza de artillería de 75mm permitió acabar con la resistencia en el Gobierno Militar y la Puerta de Hierro. Esta fue una de las actuaciones más intensas de todo el asedio con 7 muertos y 57 heridos por parte de los sublevados y un número desconocido de bajas por parte republicana.
Las fotografías que se muestran a continuación están realizadas entre el 22 y el 26 de septiembre y muestran cómo era el lugar y cómo se defendían los hombres de Moscardó hasta que este mismo ordenó la retirada al edificio principal ese misma noche.
Las fotografías que se muestran a continuación están realizadas entre el 22 y el 26 de septiembre y muestran cómo era el lugar y cómo se defendían los hombres de Moscardó hasta que este mismo ordenó la retirada al edificio principal ese misma noche.
"A las 22,30 horas se ha efectuado, con todo orden y sin novedad, la evacuación preparada, inutilizándose el material que no se puede trasladar e incendiando los edificios."
Diario de Operaciones del Alcázar de Toledo. 20 de septiembre de 1936.
El Gobierno Militar, en la actual calle Cervantes, quedó reducido a escombros tras el uso de petardos de trilita y los disparos directos que la artillería realizaba desde la entrada del Museo de Santa Cruz. Hoy, el edificio reconstruido pertenece a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en la Plaza Santiago de Caballeros. La siguiente fotografía, del Estudio Benítez Casaux, muestra un grupo de milicianos y soldados republicanos sobre los escombros del edificio el 26 de septiembre de 1936.
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| Restos del Gobierno Militar, 26 de septiembre de 1936. PARES/ Fondo Benítez Casaux. |
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| La reconstrucción del lugar tras la guerra. Septiembre de 2018. |
Después del Gobierno Militar y pasar por la Puerta de Hierro, bloqueada por varios vehículos, los republicanos alcanzaron el zigzag y la explanada del Picadero. Esta parte estaba escalonada en varias terrazas hasta llegar a la parte alta donde se ubicaba el Alcázar. Los muros de cada altura protegían a los milicianos que se movían en pequeños grupos y en fila para evitar a los pacos de los defensores. Las fotografías tienen un valor documental enorme pues permite conocer toda la zona abandonada el 20 de septiembre y el movimiento de las fuerzas republicanas por el lugar todavía con el asedio activo. El peligro, aunque no lo parezca, es constante.
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| Puerta de Hierro durante el asedio del Alcázar en septiembre de 1936. Agencia EFE. |
La explanada del Picadero y sus edificios presentaban un estado ruinoso debido a los bombardeos y la actuación de la artillería republicana que machacaba la zona desde San Servando y Los Alijares. Los vehículos habían sido abandonados en julio de 1936 al inicio del asedio y se encuentran en el mismo lugar.
En el Picadero todavía se podían ver los antiguos escudos de España en sus paredes. Un miliciano, subido a una caja y con un trapo atado al fusil, posa para el fotógrafo en el interior del edificio.
Desde el Picadero se podía acceder a otros edificios que pertenecian a la Academia de Infantería, Caballería e Intendencia como el comedor, Santiago o el lavadero. La rampa de acceso al comedor estaba protegida por uno de los muros y esto permitió a los milicianos acercarse sin mucho peligro a estas construcciones. Una foto muy curiosa es la que aparecen tres personas, dos de ellos muy jóvenes, cargan con una vajilla completa de platos blancos que seguro han conseguido en el abandonado comedor de la Academia. Los milicianos sonríen al fotógrafo, como si hubieran conseguido un valioso trofeo. Al fondo, la rampa y la puerta del comedor con varios automóviles abandonados. En el suelo a la izquierda, se aprecia una zanja que permitía el movimiento a los sublevados entre edificios a resguardo de las bombas. Este tipo de detalles en las fotografías nos da una idea de cómo se realizó la defensa del perímetro exterior.
Otra imagen realizada el 24 de septiembre por Luís Ramón Marín está tomada más cerca del comedor, justo al inicio de las rampas donde los sublevados tenían un parapeto con escombros. En el lado izquierdo de la fotografía, entre el coche y el muro, unos milicianos descansan apoyados en la pared y las escaleras que dan acceso al comedor. En este lugar, el fotógrafo Hans Namuth también realizó una foto con unos milicianos ubicados junto al mismo coche.
Marín se acercó a uno de los coches totalmente acribillado por la metralla donde retrató a un grupo de milicianos.
Os dejo un mapa de época para que podáis comprobar el lugar exacto donde se tomaron algunas de estas fotografías en septiembre de 1936.
Es en esta zona donde los republicanos, como último recurso, colocaron el día 27 la última mina que explotó en la explanada este sin llegar a alcanzar los muros del Alcázar. Pocos días después de realizarse estos trabajos fotográficos por los principales reporteros gráficos de Madrid, las tropas de Varela alcanzaban la ciudad y ponían fin al asedio del Alcázar.
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| Acceso al Picadero por uno de sus laterales. PARES/Foto Manzano. |
En el Picadero todavía se podían ver los antiguos escudos de España en sus paredes. Un miliciano, subido a una caja y con un trapo atado al fusil, posa para el fotógrafo en el interior del edificio.
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| Interior del Picadero en la zona este. PARES/Foto Manzano. |
Desde el Picadero se podía acceder a otros edificios que pertenecian a la Academia de Infantería, Caballería e Intendencia como el comedor, Santiago o el lavadero. La rampa de acceso al comedor estaba protegida por uno de los muros y esto permitió a los milicianos acercarse sin mucho peligro a estas construcciones. Una foto muy curiosa es la que aparecen tres personas, dos de ellos muy jóvenes, cargan con una vajilla completa de platos blancos que seguro han conseguido en el abandonado comedor de la Academia. Los milicianos sonríen al fotógrafo, como si hubieran conseguido un valioso trofeo. Al fondo, la rampa y la puerta del comedor con varios automóviles abandonados. En el suelo a la izquierda, se aprecia una zanja que permitía el movimiento a los sublevados entre edificios a resguardo de las bombas. Este tipo de detalles en las fotografías nos da una idea de cómo se realizó la defensa del perímetro exterior.
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| Cargando con platos del comedor del Alcázar. PARES/Foto Marina. |
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| 1936 / 2018. |
Otra imagen realizada el 24 de septiembre por Luís Ramón Marín está tomada más cerca del comedor, justo al inicio de las rampas donde los sublevados tenían un parapeto con escombros. En el lado izquierdo de la fotografía, entre el coche y el muro, unos milicianos descansan apoyados en la pared y las escaleras que dan acceso al comedor. En este lugar, el fotógrafo Hans Namuth también realizó una foto con unos milicianos ubicados junto al mismo coche.
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| Rampa de acceso al comedor. 24 de septiembre de 1936. PARES/Foto Marín. |
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| Actual calle de la Unión. Octubre 2018. |
Marín se acercó a uno de los coches totalmente acribillado por la metralla donde retrató a un grupo de milicianos.
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| Milicianos en torno a un coche abandonado en la zona oriental del Alcázar. PARES/Foto Marín. |
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Es en esta zona donde los republicanos, como último recurso, colocaron el día 27 la última mina que explotó en la explanada este sin llegar a alcanzar los muros del Alcázar. Pocos días después de realizarse estos trabajos fotográficos por los principales reporteros gráficos de Madrid, las tropas de Varela alcanzaban la ciudad y ponían fin al asedio del Alcázar.
La destrucción tras el asedio del Alcázar
El auge del fotoperiodismo durante las primeras décadas del siglo pasado fomentó la aparición de la figura del reportero gráfico. La prensa comenzó a dar un mayor protagonismo a las fotografías que junto a un breve texto descriptivo acompañaban a las noticias. La profesión del fotorreportero tuvo un punto de inflexión con las campañas bélicas de finales del siglo XIX y principios del XX. En 1936 España se convirtió en un verdadero campo de pruebas para la fotografía moderna y fue el escenario donde muchos fotógrafos, nacionales e internacionales, se consagrarían como iconos del fotoperiodismo, pero no podemos olvidar los cientos de aficionados, civiles y militares, que con sus cámaras inmortalizaron los frentes y la retaguardia del conflicto español. Sus fotografías fueron olvidadas durante años y muchas se han perdido para siempre sin darles el valor que se merecían. Solo en ciertas ocasiones y por casualidad, aparecen algunas de estas imágenes de fotógrafos anónimos.
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| Fotógrafos "minuteros" en el Paseo del Prado de Madrid en 1937. Foto El País. |
Hace poco conseguí una pequeña colección de fotografías inéditas que posiblemente fueron realizadas por uno de estos fotógrafos aficionados, quizá un periodista o soldado miembro de las columnas del Ejército de África del general Varela que llegaron a Toledo durante la liberación del Alcázar en septiembre de 1936. Las fotografías están positivadas en tono sepia en papel Agfa Lupex (este sello dejó de usarse tras la 2ª Guerra Mundial limitándose a marcar el papel solo con el estampado Agfa). Las imágenes tienen un elemento en común, las ruinas del Alcázar y sus alrededores. El estado físico de las fotografías es bueno con algunos desperfectos y manchas del proceso de revelado, así como marcas posteriores de dedos y suciedad. La fecha de realización aproximada se puede acotar entre el mismo 28 de septiembre de 1936, día que finaliza el cerco republicano a la fortaleza y el 1 o 2 de octubre de 1936, por los detalles que encontramos en alguna de las fotos que iré describiendo en cada una de ellas.
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| Foto 1. Soldados en la cuesta del Alcázar tras el asedio. Foto ToledoGCE. |
Foto 1. En esta primera imagen podemos ver dos soldados en primer plano, uno de ellos carga con varios fusiles al hombro, bajando por la cuesta del Alcázar hacia la Plaza de Zocodover. Destaca la falta del torreón suroeste, derrumbado por la mina del día 18 de septiembre, así como las manchas negras del humo de los incendios producidos en los pisos bajos y puertas del conocido túnel del Simplón. Al fondo, entre los escombros, los soldados ascienden a las ruinas del edificio.
“No es que aquellas casas que hacen línea con la cuesta del Alcázar estén destruidas, es que están pulverizadas. Y, al fondo, una escombrera ingente, una escombrera heroica, que ya abre camino para que lleguemos al piso más alto del Alcázar sin necesidad de pisar escaleras.”
F. de Cossio, Guerra de salvación. Del frente de Madrid al de Vizcaya, Valladolid, 1937, p. 45
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| Foto 2. Soldados en las ruinas y galerías de la fachada oeste del Alcázar. Foto ToledoGCE. |
Foto 2. La fuerte explosión de la mina colocada por parte republicana abrió un enorme cráter en la zona oeste del Alcázar y dejó a la vista estancias y galerías subterráneas de la fortaleza. Estos espacios abiertos fueron uno de los objetivos republicanos aquel 18 de septiembre de 1936 ya que permitían el acceso directo al interior del edificio. En la imagen se ven perfectamente dos grandes galerías y el que parece ser un soldado marroquí subido a unos bloques de piedra en primer plano. En el lado izquierdo se ven varios hombres andan en fila y con precaución, el lugar está lleno de bombas sin estallar.
"El lado antiguo de la plaza famosa es un ingente montón de cascotes, de hierros partidos, de restos de paredes descarnadas. Sobre los muros, quebrados a empujones de fuego y metralla, gritan sus dolores, en equilibrio incomprensible, los marcos de las puertas, los barandales de los balcones con sus ferradas garras al aire, como queriendo cogerse con desesperación a la fachada perdida, sin suelo para posar los pies."
R. Pérez Olivares, ¡España en la Cruz! Diario de otro testigo, Ávila, 1937, pp. 172-173.
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| Foto 3. Ruinas del Picadero y Hospital De Santiago en la zona este del Alcázar. Foto ToledoGCE. |
Foto 3. Para realizar esta toma, el fotógrafo anónimo se situó en la parte superior de la explanada este. Desde esa altura documentó con su cámara los restos del Picadero, a la izquierda, y del Hospital de Santiago y su pasarela. Es un escenario muy atípico en las fotografías de esa época. En otras instantáneas realizadas tras el asedio (muy pocas), también aparecen los dos vehículos destrozados entre los escombros. Estos coches se abandonaron durante los primeros días de asedio ya que toda la zona estaba batida por la artillería republicana ubicada en el campamento de Los Alijares y el desaparecido barrio de San Blas, donde hoy se ubica la Academia de Infantería. Un detalle que nos permite comprobar la fecha aproximada de la fotografía es que ambos coches todavía conservan los neumáticos y los motores. En otras fotografías tomadas pocas semanas después del asedio es notable la falta de estos elementos en los vehículos (podéis verlo en esta otra entrada). Esto indica que estas fotografías que hoy os muestro se realizaron horas o pocos días después de finalizar el asedio.
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| Foto 4. Oficiales sublevados posan frente a la fachada este. Foto ToledoGCE. |
Foto 4. Cerca de los coches de la imagen anterior, unos oficiales posan para el fotógrafo en la explanada este. En el pequeño torreón saliente de la fachada del Alcázar vemos un grupo de personas que observan con curiosidad los destrozos ocasionados por la artillería. En esta explanada se encontraba el cráter producido por la pequeña “mina” estallada por los republicanos en un intento a la desesperada de tomar la fortaleza el día 27 de septiembre.
Las dos últimas imágenes de esta primera parte son las más impresionantes desde mi punto de vista. El fotógrafo, subido al glacis formado por los escombros de la fachada oeste, realizó dos fotografías desde el mismo punto. Una de ellas hacia la cuesta del Alcázar y para hacer la otra, simplemente giró sobre sí mismo fotografiando toda la destrucción de la zona con algunos detalles muy llamativos.
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| Foto 5. La cuesta del Alcázar desde los escombros de la fachada oeste. Foto ToledoGCE. |
Foto 5. En la parte inferior de la fotografía, en primer plano, un soldado desciende con un fusil al hombro. En el centro de la imagen hay un conjunto de personas muy variopinto. Militares, civiles, un par de niños y lo más llamativo es un grupo de cuatro niñas vestidas de blanco. El personal civil parece estar ayudando a descargar armamento y enseres del Alcázar. Al fondo se aprecian vehículos aparcados en la Plaza de Zocodover, un caballo atado y el cadáver de otro caballo o mulo que el 28 de septiembre murió posiblemente por la lucha entre sublevados y republicanos en las últimas horas de asedio. El cuerpo del caballo muerto puede verse en otras fotografías realizadas poco después de la entrada de Varela en Toledo.
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| Foto 6. Destrucción en las viviendas y edificios cercanos a la fachada oeste del Alcázar. Foto ToledoGCE. |
Foto 6. Sin duda esta es la fotografía que más impresiona. El daño por los bombardeos y, sobre todo por el estallido de la mina el día 18 de septiembre es total. La calle ha desaparecido y de nuevo vemos como varios soldados avanzan lentamente en fila. Algunos cargan con lo que parecen ser sacos o colchones utilizados en el interior del Alcázar durante el sitio. Justo detrás de estos hombres, un gran espacio, sin viviendas ni edificios. Es el hueco que dejó la explosión que arrasó con todo el lugar. A la derecha, la torre de una iglesia, parece ser la de San Lorenzo, que se vislumbra entre una gran columna de humo blanco que destaca en la composición de la fotografía. Este humo también indica varias posibilidades para fechar las fotografías:
- El asedio del Alcázar finalizó durante las primeras horas de la mañana del día 28 de septiembre. Las últimas fuerzas republicanas, con Líster y Bernal al mando, abandonaron Toledo por el Puente San Martín, pero en el interior de la ciudad quedaron varios focos aislados de resistencia con grupos de milicianos defendiendo algunos edificios. Entre ellos destaca el Colegio de los Hermanos Maristas o el Seminario Mayor que aguantaron hasta el día 29 y 30. La primera impresión al fijarnos en la fotografía nos hace pensar que el humo proviene del Seminario debido a los combates entre milicianos y legionarios, pero la cercanía del humo y su posición no cuadran.
- Otra posibilidad es que sea un foco de resistencia menor de algún convento cercano reutilizado como cuartel de milicias como es el caso del Convento de las Benitas, San Pablo o la iglesia de San Lorenzo que sabemos que quedó arrasada por un incendio (desconozco fecha exacta de este episodio).
Dejo la duda sin resolver por si algún lector se aventura a confirmar de dónde proviene el humo. Sí podemos deducir que las fotografías se realizaron mientras estos focos de resistencia aún combatían en el interior de Toledo o fueron hechas pocas horas después, por lo que una vez más me inclino a fechar las fotografías entre el 28 y el 1 o 2 de octubre de 1936.
El Alcázar y edificios exteriores
En 1846 se establece en Toledo el Colegio Militar de Infantería y se instala en diversos edificios de la ciudad como el Hospital de Tavera y Santa Cruz mientras se habilita el Alcázar para albergar estas instalaciones que finalizan en 1878. El incendio del día 9 de enero de 1887, iniciado en la biblioteca, destruye gran parte del edificio y se comienzan unas nuevas obras de reconstrucción. El Colegio Militar de Infantería desaparece como tal y se establece la Academia de Infantería en 1901 reuniendo las de Caballería e Intendencia con la proclamación de la II República en 1931.
Los edificios destacados que reunían la Academia eran el Alcázar, Convento de Capuchinos, picadero, Hospital de Santiago, comedor y al norte la Casa de la Caridad (Gobierno Militar).
Convento de Capuchinos
Casa de la Caridad (Gobierno Militar)
Durante el asedio
Los días 21-22 de septiembre se da orden de retirarse de la mayoría de edificios exteriores por no poder aguantar durante mucho mas tiempo su defensa por la fuerte acción artillera y los continuos ataques de las fuerzas leales. Las guarniciones externas pasan a la defensa del edificio principal distribuyéndose y reforzando los diferentes frentes. Conociendo la cercana situación de las tropas del Ejercito de África, se intenta resistir el máximo tiempo posible ante el empeño, casi obsesivo, de tomar el Alcázar antes de la lucha por la ciudad.
La caída de la fachada norte y sus torreones, facilitaron la entrada de proyectiles de artillería en el patio interior y sus galerías, las ventanas estaban cegadas para evitar el fuego de fusilería y muchas galerías subterráneas y salas estaban completamente bloqueadas para dificultar la entrada de los atacantes.
*Modelos 3D y renderizados de Rafael Ortega.
Los edificios destacados que reunían la Academia eran el Alcázar, Convento de Capuchinos, picadero, Hospital de Santiago, comedor y al norte la Casa de la Caridad (Gobierno Militar).
Convento de Capuchinos
Construido para residencia de una comunidad de sacerdotes capuchinos en el siglo XVII. Se cede al Colegio General Militar y se convierte en cuartel. Constaba de tres pisos y una comunicación con el Alcázar mediante un paso cubierto (paso curvo). A lo largo de los años, sus salas darían varios usos a la Academia como dormitorios, clases, gimnasio, enfermería, etc. Durante el asedio fue ocupado por las tropas sublevadas y fue punto defensivo de la parte sur del Alcázar. Completamente destruido en 1936.
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| Convento Capuchinos |
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| Paso Curvo |
Hospital de Santiago
Fundado en 1175, se destinó como residencia para convalecientes de caballeros en las guerras contra el islam y como centro para canjear tropas moras apresadas por otros presos cristianos.
Entregado al Colegio General Militar, poco a poco fue entrando en estado de abandono puesto que algunas partes del edificio estaban muy deterioradas. Dinamitado y reconstruido se estableció como cuartel, caballerizas, cocinas de tropa y dormitorios de alumnos. Completamente destruido en 1936.
Picadero
Construido en 1887 sobre parte del solar del Hospital de Santiago. Tenía 12 metros de altura, la parte superior cubierta, grandes ventanales y testeros abiertos. Utilizado como cementerio durante el asedio. Completamente destruido en 1936.
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| Hospital de Santiago y Picadero en la parte este del Alcázar. |
Casa de la Caridad (Gobierno Militar)
Creada en 1775 para albergar a los viajeros que se trasladaban de Madrid a Andalucía. En 1846 es controlado por el Colegio General Militar lo habilitó para clases, enfermería, oficinas y una cuadra. Cuando se estableció la Academia de Infantería fue destinado como Gobierno Militar con biblioteca, oficinas y viviendas para altos cargos militares. Durante el asedio fue parcialmente destruido. Reconstruido después de 1936.
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| Antiguo Gobierno Militar |
Durante el asedio
La distribución de fuerzas para la defensa de la ciudad ante la llegada de la columna Riquelme se efectuó en las primeras horas del 21 de julio de 1936. La columna de Madrid alcanzó el cementerio, desviándose un grupo hacia la Fábrica de Armas y otro en dirección hacia la ciudad, tomando contacto con las fuerzas que ocupaban y defendían el Hospital de Tavera. Mientras se combatía en Tavera, se trasladaron las municiones de la fábrica a la vieja fortaleza. Al día siguiente se ordena la retirada de los puestos ocupados en la ciudad y del Hospital de Tavera por ser imposible aguantar con la defensa de este edificio. Comienza así el asedio del Alcázar y sus edificios adyacentes.
Los civiles refugiados así como los rehenes fueron distribuidos por los sótanos del edificio para su protección contra bombardeos y el fuego de artillería. Se distribuyeron armas y municiones entre los defensores, con el consejo casi como una ''orden'' de ahorrar munición. Se trazó la defensa en torno a los edificios del exterior del Alcázar, manteniendo una primera línea en todos, distribuyendo las guarniciones. Con las primeras descargas de artillería y los ataques aéreos se vieron afectados el comedor y las cocinas, así como el Picadero que se incendió por completo el día 1 de agosto. Las primeras bajas enterradas en el Picadero fueron del día 24 de julio, con el paso de las semanas en este lugar se albergaría un auténtico cementerio improvisado.
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| Mapa de la defensa del Alcázar. |
´´En ocasiones posteriores Moscardó y otros jefes presentes en la defensa, explicaron cómo la
idea básica de toda resistencia estaba apoyada en la invulnerabilidad de tres líneas fijadas sobre
el trazado defensivo. La A, la B y la C. Esta última comprendía el cuerpo central del edificio.
Intermedia estaba la B, en cuya zona se incluían las dependencias batidas ampliamente por la
artillería, y el Picadero incendiado.``
José Mª Barranco Gil - La defensa del Alcázar de Toledo
Al norte se encontraba el paso en zig zag y el Gobierno Militar, ocupado por miembros de la Guardia Civil, el edificio comunicaba con el Alcázar mediante un túnel subterráneo que permitía el movimiento de tropas a cubierto de la artillería. Justo enfrente estaba el Hospital de Santa Cruz, ocupado por tropas republicanas, desde donde se controlaba toda la fachada norte y desde donde había mayor intensidad de fuego contra el Alcázar. Algunas salidas de los defensores para establecer el fluido eléctrico para las radios se llevó a cabo sin éxito a través de la cuadra y el Gobierno Militar. En el mes de agosto la artillería ya había causado graves daños en la cuadra y pabellones situados en la zona del Paseo del Carmen. Para evitar las salidas se colocaron reflectores que iluminaban el Arco de la Sangre y la Cuesta del Carmen (actual calle Miguel de Cervantes). En septiembre se colocó la pieza de 7,5 justo delante del Gobierno Militar que terminó de destrozar el edificio después de haber intentado quemar las estancias desde las ventanas mediante mangueras que expulsaban gasolina.
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| Gobierno Militar |
Por el sur, las viviendas cercanas a la plaza de los Capuchinos fueron desalojadas por sus propietarios cuando el asedio se consolidó y el peligro era cada vez mayor. En estas casas se requisaron algunos alimentos por parte de los defensores en las numerosas salidas nocturnas que se producían.
''Diario de operaciones - 6 agosto 1936''
´´Se efectuaron requisas y reconocimientos en las casas de los alrededores de Capuchinos,
con resultados satisfactorios, aunque no en gran cantidad, pero que producen gran contento en
la guarnición.``
´´En ese día a que hacemos referencia, un suboficial de la academia propuso:
-Yo creo que si hiciéramos una salida por los alrededores,
de Capuchinos, conseguiríamos traernos «algo».
de Capuchinos, conseguiríamos traernos «algo».
Ese «algo» era comida, cualquier clase de alimento aprovechable, que hubiera podido
quedar en aquellas casas, desalojadas en su totalidad, puesto que estaban en
línea de fuego de baterías enemigas.``
línea de fuego de baterías enemigas.``
José Mª Barranco Gil - La defensa del Alcázar de Toledo
El edificio de Capuchinos, el comedor y las cocinas fueron poco a poco convirtiéndose en un montón de escombros, sobretodo cuando la aviación leal hacia acto de presencia bombardeando la zona, la artillería de San Servando y Alijares batía por completo la zona sureste y la puerta de la piscina por donde se abastecía y se revelaba a las fuerzas de los edificios exteriores. El mortero de 50 mm. que los defensores tenían en su poder se emplazaba de un lado a otro de la zona este, allí donde fuera necesario durante los sucesivos ataques de los milicianos. Los caballos y mulos son trasladados de una zona a otra para estar protegidos de los ataques y la artillería, de una de las cuadras pasaron a los lavaderos y los sótanos de la piscina.
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| Picadero |
Debido a los desperfectos en los edificios, se trasladaban las estancias como la enfermería y la cocina a posiciones mas resguardadas de la artillería como por ejemplo al Paso Curvo, los rellanos de la escalera principal y mas tarde a los sótanos. El día 3 de agosto tras la información recibida por uno de los civiles refugiados en los sótanos se dio a conocer la existencia de grandes cantidades de trigo almacenado en un sótano de las casas cercanas a la explanada este y la cuarta cuadra, fuera de los límites de la defensa. Al anochecer y mientras las baterías de Pinedo actuaban sobre Capuchinos, un grupo de defensores salió del Alcázar en busca del preciado trigo.
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| *Modelo 3D y renderizados Rafael Ortega |
´´Al anochecer, y por el comandante Araujo se requisan cuarenta y tres sacos de trigo más.
El resto de la noche transcurre sin novedad.``
Diario de operaciones del Alcázar de Toledo, 4 agosto de 1936
La zona oeste era la menos castigada por la artillería, todas las calles que daban a la cuesta del Alcázar estaban completamente controladas mediante barricadas y alambradas. Los milicianos controlaban y hostigaban la fachada oeste minando la moral de los defensores. Algunas salidas para requisar alimentos en las casas cercanas se efectuaban cruzando la calle en mitad de la noche aprovechando la oscuridad, dificultándose estas salidas en el futuro dado que también se colocaron reflectores que iluminaban la cuesta.
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| Calles cortadas mediante alambradas muy cerca del Alcázar |
Los túneles para las minas se comenzaron a excavar en agosto, reforzándose la vigilancia en las calles y casas de la zona oeste. Los defensores alertados por los ruidos subterráneos que emitían las perforadoras y las detonaciones, se disponen a localizar a la casa donde se efectúan las obras y poder impedir la progresión de los trabajos. Cayetano Caridad, un cabo de la Guardia Civil que había trabajado en su juventud en las minas de Río Tinto (Huelva), era el encargado de la observación y escucha de los trabajos subterráneos, falleciendo en su puesto el día de la explosión el 18 de septiembre.
Un grupo salió en busca de la casa en la calle Juan Labrador, portando botellas con gasolina y algunas granadas incendiarias. Rápidamente entre los escombros y las sombras se movieron hasta llegar lo mas cerca posible lanzando las granadas y botellas para incendiar la casa, rápidamente se abrió fuego de ametralladora y fusil desde las ventanas de la fachada oeste para proteger la vuelta del grupo y distraer la atención de los milicianos.
´´Ante tal peligro, ellos hacen salidas a las casas de la misma manzana.
Esta noche ha sido una de ellas. Sus intenciones serán el prender fuego a esta manzana de casas y cortar así los trabajos delas minas.
Los sitios donde se encuentran los compresores han sido
castigados con bombas de mortero sin causar daño.``
Diario del Guardia de Asalto Fernández Granados, 10 de septiembre de 1936
Días antes de la explosión de la mina se evacuó a las mujeres, niños y heridos fuera del alcance que suponían podía tener la explosión, sobretodo a los sótanos y estancias de la fachada este. La mina explotó y los mandos republicanos ordenaron los ataques por el norte y el sur, los escombros acumulados anteriormente mas los que generó la mina ayudaron a entorpecer el ataque republicano siendo también un elemento defensivo para los cadetes y guardias civiles del Alcázar.
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| Callejón del Lucio |
Los días 21-22 de septiembre se da orden de retirarse de la mayoría de edificios exteriores por no poder aguantar durante mucho mas tiempo su defensa por la fuerte acción artillera y los continuos ataques de las fuerzas leales. Las guarniciones externas pasan a la defensa del edificio principal distribuyéndose y reforzando los diferentes frentes. Conociendo la cercana situación de las tropas del Ejercito de África, se intenta resistir el máximo tiempo posible ante el empeño, casi obsesivo, de tomar el Alcázar antes de la lucha por la ciudad.
´´Se han dedicado a tapar las puertas que dan a la explanada para cortar la comunicación
con las fuerzas que había en pabellones y edificios exteriores a la Academia, y además bombardearon éstos, por lo que anoche tuvimos que evacuarlos y reunir toda la gente en lo que queda del Alcázar,
se quemaron todos los edificios evacuados (los que no lo estaban aún)
y se subió todo el armamento, etc.``
Diario del General Moscardó, 21 de septiembre de 1936
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| Vista de los edificios destruidos en la zona sur y este. |
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| Situación de los edificios exteriores. |
La caída de la fachada norte y sus torreones, facilitaron la entrada de proyectiles de artillería en el patio interior y sus galerías, las ventanas estaban cegadas para evitar el fuego de fusilería y muchas galerías subterráneas y salas estaban completamente bloqueadas para dificultar la entrada de los atacantes.
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| Escalera principal. |
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| Galerías subterráneas cegadas. |
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| Estancia en el interior del Alcázar y horno. |
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| Despacho del General Moscardó. *Retratos del General y su hijo Luis Moscardó. |
De los edificios exteriores actualmente no queda prácticamente nada, fueron destruidos casi en su totalidad y después de la guerra los restos fueron completamente derribados y desaparecieron, la Academia de Infantería se trasladó al otro lado del río justo en frente de la fachada este.
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| Restos del Hospital de Santiago en la actualidad. |
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| Fachada este y edificios. A la izquierda vemos la explanada del Corralillo de San Miguel. |
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| Destrucción en la fachada este. |
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| Fachada este. Puerta de la Piscina. |
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| Rampa este y puerta de los comedores. |
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| Restos del Hospital de Santiago y el Picadero. |
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| Vista aérea Alcázar de Toledo y alrededores en la actualidad. |
*Modelos 3D y renderizados de Rafael Ortega.
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