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Los representantes de las Juventudes Hitlerianas en Toledo (1937)

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La noche del 13 de noviembre de 1937 llegó a la plaza de Zocodover de Toledo la representación de las Juventudes Hitlerianas invitados por la Jefatura Nacional de Prensa y Propaganda de Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Los alemanes, y demás delegados, militares y traductores, se retrasaron casi 4 horas, ya que estaba prevista su entrada en la ciudad a las seis y media de la tarde, como así indican los diarios Imperio y El Alcázar. Todo estaba preparado para un recibimiento ejemplar con las autoridades y la banda de Falange Tradicionalista en el Ayuntamiento, lugar de recepción acordado inicialmente, además de la presencia de los cadetes y flechas de Falange esperando en formación bajo la lluvia desde el Miradero hasta la calle Comercio. En el mismo salón del ayuntamiento se «había dispuesto un lunch para los distinguidos huéspedes, formando las mesas una cruz esvástica».

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Los representantes de las Juventudes Hitlerianas en su visita al Alcázar de Toledo en noviembre de 1937.
Foto Rodríguez / AHPTO.

El retraso se produjo porque la representación se encontraba en Ávila para ser homenajeada de igual manera que en Toledo, por lo que su llegada fue casi a las once de la noche. Tras ser recibidos en la Jefatura Provincial de Falange en Zocodover fueron directamente a cenar al Restaurante Italia de Gaetano Belsito en la plaza de Barrio Rey (antiguo Hotel-Restaurante Granullaque). Entre los recepcionistas se encontraban: Ricardo Alonso Barajas, delegado local de la Organización Juvenil de Falange, el jefe local del SEU Gómez Zamora, el comandante Ruiz García como Gobernador Militar accidental acompañado del capitán de Infantería José Permuy Castañón, Canuto Boloqui Álvarez como Jefe Provincial de Falange, José Argilés Arregui como delegado provincial de prensa de Falange y Manuel Arija Valenzuela, que era administrador provincial de Falange, además de un grupo de alféreces que actuaron como traductores. Después de cenar, toda la comitiva se dirigió al Teatro de Rojas para asistir a una función en honor a los internacionales.

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Imperio, 14/11/1937.

A continuación, os dejo los nombres y cargos de los representantes, algunos varían según las fuentes periodísticas, aunque he podido extraer datos de varios alemanes. La representación de las Juventudes Hitlerianas estaba compuesta por el jefe de la expedición, quien era el Bannführer Borchert, además del Bannführer Hünermund (Hünermuz en otras fuentes), ambos miembros de la Dirección de Juventudes del Reich. Por otro lado, también estaban el Bannführer Eberhard Grüttner, jefe del grupo 201 de Berlín, Bannführer Prediger, director de la Escuela regional de Sajonia para la HJ en Hannover, Jungbannführer Redecker como director de las Juventudes de Senftenberg en la Baja Lusacia, Kameradschaftsführer Bischoff de Hamburgo como intérprete, Jungbannführer Krack, y el Oberbannführer Rudi Schultz como jefe de las HJ de Sajonia y  en representación del Jefe de las Juventudes del Reich Baldur von Schirach.

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Portada de ABC Sevilla con la fotografia de Pablo Rodríguez de la visita de las Juventudes Hitlerianas en Toledo. 

En el Teatro de Rojas, mientras los alemanes cenaban, el espectáculo daba comienzo a cargo del “Teatro de la Falange” dirigido por el compositor talaverano Salvador Ruiz de Luna con la representación de bailes populares y diferentes zarzuelas como «Agua, azucarillos y aguardiente», «La revoltosa» y «la verbena de la Paloma». La banda de la Legión, a cargo del comandante Ángel García Ruiz, amenizó posteriormente con los himnos alemán y español que recibieron una gran ovación. A las 12 de la noche, con el estómago lleno, los alemanes llegaron al teatro para ser recibidos por las autoridades militares y políticas presentes en Toledo como el general Asensio Cabanillas, el gobernador civil Silvano Cirujano, el alcalde Fernando Aguirre, y Marina Gómez Oliveros como representante de la Sección Femenina. Su entrada, acompañada por el himno alemán de fondo, se realizó con todos los asistentes en pie y brazo en alto para aclamar y vitorear al Führer y a Alemania. Al finalizar el acto, la representación fue alojada en la Comandancia Militar para la jornada siguiente, día 14, marchar al frente de Madrid en una visita que duraría dos días entre las posiciones franquistas. Posiblemente no existan testimonios fotográficos de esta primera llegada de la representación alemana a Toledo, ya que a esas horas de la noche documentar cualquier evento en exteriores e interiores resultaba bastante complicado por la falta de luz. Sin embargo, el documento inicial de esta entrada es sobre su regreso días después a la Ciudad Imperial.

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El Alcázar, 14/11/1937

A su regreso a Toledo la tarde del 15 de noviembre de 1937, se realizó una visita oficial a las ruinas del Alcázar, en compañía del teniente coronel Emilio Alamán Ortega (defensor de la fortaleza), quien había también sido guía en los frentes madrileños para los alemanes. De igual manera, Canuto Boloqui, como Jefe Provincial de Falange Tradicionalista, estuvo junto al teniente coronel, tal y como vemos en la fotografía. El diario Imperio detalla que durante el recorrido las explicaciones de Alamán Ortega permitían comprender cómo fueron las semanas de asedio a los extranjeros. Gracias a la crónica periodísitica, sabemos que iniciaron la visita en la explanada este, junto al cráter de la mina y la puerta de la piscina, lugar que aprovecharon para ser retratados por el fotógrafo local Pablo Rodríguez con su cámara Contax de 35mm.

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El teniente coronel Emilio Alamán (izq.) y Canuto Boloqui (centro) junto a los representantes de las Juventudes Hitlerianas en Toledo. Foto Rodriguez / AHPTO.

Durante la visita a las estancias interiores del Alcázar fueron obsequiados con una carta personal del conde de Peromoro, conservador del Patronato, junto a dos trozos de aquellas «santas ruinas». Para finalizar su estancia en Toledo se celebró un banquete a última hora de la tarde en el patio-salón de la Escuela de Artes y Oficios de Toledo, que se encontraba adornado con banderas de Japón, España, Italia, Alemania y Portugal. Una vez más, la banda de la Legión amenizó con los himnos patrióticos en presencia del alcalde, gobernadores militar y civil, además de otros destacados como Pablo Merry del Val, el delegado de Prensa y Propaganda Tomás Rodríguez Bolonio, el delegado provincial José Argilés, el comandante Díaz de la Guardia Civil, Marina Gómez Oliveros y otras personalidades. Como obsequios, el industrial toledano Felipe Suárez entregó a los alemanes unas pequeñas espadas damasquinadas de su propia orfebrería, además de varios puñales de arte toledano, detalle por parte de la jefatura de Falange Española Tradicionalista provincial que entregó a Borchert, jefe de la expedición.

Por otro lado, Borchert, en agradecimiento, regaló a la Falange un cuchillo de las Hitlerjugend debido al cordial recibimiento de aquellos días, aunque el propio jefe detalló en sus palabras que el cuchillo se lo ofrecía a quien los había acompañado por los frentes en aquellas jornadas, el teniente coronel Emilio Alamán Ortega: 

«No acostumbramos a desprendernos de estas armas que son a la vez recuerdos de nuestras gloriosas luchas; pero lo hago movido por un noble impulso personal, y se lo entrego al camarada que nos ha acompañado estos días en nuestra visita al frente, porque sé que él también ha dado su sangre por España». 

Este regalo fue recibido por Alamán con enorme gratitud destacando la gran hermandad entre españoles y alemanes. 

De la visita a España en noviembre de 1937 por parte de los representantes de las HJ existe un informe fotográfico de todo su periplo, además de documentos y testimonios de soldados participantes en los diferentes frentes como Oviedo, Madrid, Málaga, Toledo, Sevilla y san Sebastián. Otra de estas imágenes del Alcázar, precisamente de la Puerta de Hierro, se encuentra en este informe.

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Fotografía de la Puerta de Hierro. Pertenece al Informe entregado a Baldur von Schirach. 

Sobre la fotografía de Rodríguez podemos extraer diferentes conclusiones e identificar a varios de los retratados. Ya sabéis que si queréis aportar cualquier información siempre es bienvenida. 

En primer lugar, y el más destacado, el teniente coronel Emilio Alamán Ortega, ya que existen muy pocas imágenes del oficial durante este periodo. Era profesor de la Academia de Infantería cuando se produjo la sublevación en julio de 1936 y acabó defendiendo el Alcázar. Años antes, junto a su compañero y gran amigo Vicente Rojo, crearon la Colección Bibliográfica Militar. Una colección de libros de temática militar que ambos iniciaron cuando eran capitanes profesores en Toledo, y que en 1935 el Ministerio de la Guerra reconoció su gran labor por la utilidad de estos trabajos al Ejército, que en total se publicaron 96 volúmenes. Ya sabemos que Vicente Rojo fue el comandante designado para entrar en el Alcázar para parlamentar con sus antiguos compañeros el 9 de septiembre de 1936, aunque su misión de rendir a los sublevados no tuvo el efecto buscado por el gobierno republicano. A su salida, Rojo ayudó a la familia de Alamán Ortega, que se encontraba presa en Toledo, y consiguió el traslado de la mujer e hijas a su domicilio en Madrid.

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Emilio Alamán Ortega en 1937, 1925 y 1936.

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Ejemplares de la Colección Bibliográfica Militar (tomos de 1932 y 1933).

Otro de los retratados españoles es Canuto Boloqui Álvarez, que en aquellos días era el Jefe Provincial de Falange. Era natural de Oviedo y en julio de 1936 se encontraba en Inca (Mallorca) como jefe de Falange local y participó en las acciones militares en Inca y Manacor. Tras su paso por Toledo entre 1937 y 1938 llegó de nuevo a Mallorca nombrado Jefe Provincial, cargo que ostentó hasta 1941.

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Canuto Boloqui Álvarez durante la guerra. 

Y el jefe de la representación de los alemanes era el Bannführer Karl Jeckstadt-Borchert, nacido en Lägerdorf en 1914 y estudió en la Realschule de Mölln. Como miembro de la Hitlerjugend obtuvo sus ascensos en Colonia-Aachen, y posteriormente formó parte como oficial de infantería en el Ejército. Tras la guerra ejerció la actividad política en la corporación municipal de Mölln siendo alcalde entre 1951 y 1978. Falleció en esa misma ciudad en julio de 1980.

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Karl Jeckstadt-Borchert en 1937, años 50 y años 60. (Möllnweb).

La visita de las representaciones alemanas nazis en Toledo en noviembre de 1937 fue la primera de una serie de visitas destacadas posteriormente. Años después de la guerra, las visitas de oficiales alemanes destacaron en la ciudad con la llegada de Heinrich Himmler y delegaciones de jóvenes de las Juventudes Hitlerianas desfilando en el Alcázar.

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Visitas en el Alcázar durante los años 40 y 41 de Heinrich Himmler y delegaciones de las Juventudes Hitlerianas. 

El archivo fotográfico de la Biblioteca Nacional de España

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Recientemente, la Biblioteca Nacional de España ha incorporado más de 11 000 fotografías sobre la guerra civil española a su colección digital. Para los amantes de la fotografía y del periodo bélico que aconteció a España entre 1936 y 1939 es todo un lujo poder estudiar esta nueva documentación. Antes, las fotografías solo podían consultarse in situ por investigadores, por lo que se agradece a la institución que las ponga a disposición del público general.

Sobre Toledo y su relación con el asedio del Alcázar hay digitalizadas varias decenas de imágenes que nos permiten recorrer los escenarios protagonistas del episodio más negro de la ciudad. A continuación, os dejaré algunas de las instantáneas más impresionantes, algunas inéditas y peculiares, que contiene el archivo fotográfico de la Biblioteca Digital Hispánica (BNE).

Asedio del Alcázar, verano de 1936

Aunque la mayoría de fotografías que se conservan en la BNE están realizadas meses o años después del asedio, hay algunas imágenes tomadas durante el periodo republicano en la ciudad. 

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Milicianos anarquistas en una barricada cerca del Paseo del Miradero (Fondo BNE).

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Guardias de asalto en el Museo Santa Cruz durante el asedio (Fondo BNE). 


La siguiente fotografía es muy poco conocida y tiene una historia detrás impresionante. En numerosos libros sobre el asedio del Alcázar se hace referencia a lo ocurrido, pero la imagen se había difundido poco o nada hasta la fecha. A finales de septiembre de 1936, con las tropas de Varela dentro de la ciudad, luchando por finalizar con el asedio, un grupo de milicianos resistió en el edificio del seminario toledano. A pesar de que el día 28 el Alcázar había sido liberado, quedaron algunos focos de resistencia republicana por la ciudad. Los milicianos del seminario aguantaron hasta morir. Los legionarios cercaron el edificio y a los republicanos en su interior. En ese momento, comenzó un incendio en las plantas bajas atrapando a los milicianos (hay versiones que defienden que el incendio fue provocado por los propios milicianos y otras que fueron los legionarios). Al parecer, los últimos republicanos del seminario acabaron suicidándose en una de las últimas plantas del seminario con una granada Lafitte ante la imposibilidad de luchar contra los legionarios. En una de las paredes de la habitación, estos hombres dejaron sus firmas entre las siglas UHP y FAI. 



“Manuel Gómez Cota, miliciano de Izquierda Republicana de Madrid, a día 27 se hizo de la defensa de este Seminario. (…) fuerte lucha con el enemigo y poner a mujeres, viejos y niños, además de los ¿empleados? del mismo y personal civil a salvo, le prendió fuego. Son las ¿? de la tarde, esto está ardiendo solo quedamos los que firmamos:
Manuel Gómez
Eduardo Ruiz
(otro nombre ilegible)
¡Viva Azaña! ¡Viva la República!


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Pared del Seminario de Toledo con la firma de los últimos defensores del edificio (Fondo BNE).

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La destrucción
Tras la toma de la ciudad por las tropas de Varela y Franco en septiembre de 1936. Los corresponsales de guerra que acompañaban al Ejército de África inmortalizaron los escenarios donde habían tenido lugar los combates durante el verano. Meses y años después, los periodistas y turistas seguían fotografiando el Alcázar y sus calles. El catálogo de la Biblioteca Nacional contiene cientos de estos reportajes fotográficos. He hecho una pequeña selección de las menos conocidas para analizarlas y estudiar cómo fue la defensa del Alcázar o en qué estado quedó toda la zona. 

Desde la fachada sur, se pueden apreciar los restos del torreón suroeste, el convento de Capuchinos y el antiguo comedor. Al fondo, los terrenos de la actual Academia de Infantería y el campamento de Alijares. Como detalle, la rampa de acceso a la explanada oriental desde los edificios externos del Alcázar se encuentra taponada de escombros y varios vehículos cruzados que los defensores de la fortaleza colocaron para impedir el acceso al lugar por parte de los milicianos asaltantes. 

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Rampa de acceso a la explanada oriental en la fachada sur (Fondo BNE).

Desde la misma fachada, un poco más a la izquierda, una vista casi completa de la explanada orienta y los restos del picadero. 


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Explanada sur con picadero y al fondo los terrenos de Alijares (Fondo BNE). 

Desde la Plaza de Zocodover se accede a la parte oeste del Alcázar por la cuesta de Carlos V. Los escombros (en la foto ya han sido retirados en gran parte) taponaron toda la subida durante el asedio. Los portales de acceso a los sótanos y estancias bajas del Alcázar presentan restos del fuego producido por las explosiones de artillería republicana. 


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La siguiente imagen es muy llamativa. Es posible que sean los restos de alguna cuadra, cerca del edificio del picadero, en la esquina suroeste y parte sur. El techo debió hundirse con los primeros bombardeos, pero la posición se mantuvo hasta el 20 de septiembre de 1936 por parte de los hombres de Moscardó. Un detalle curioso es la pintada o grafiti en una de las paredes internas (esquina superior izquierda de la imagen) donde se puede ver escrito: GÓMEZ DE SALAZAR. Durante la defensa del viejo baluarte hubo cuatro defensores con ese apellido (en enero de 2018 falleció Federico Fuentes Gómez de Salazar, último defensor con vida del Alcázar). Puede que alguno de ellos firmara el lugar donde se encontraba su puesto durante la defensa. 

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Ruinas grafiti (Fondo BNE). 

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Entre las ruinas 
Durante toda la guerra y años después, las ruinas fueron el punto más visitado de Toledo. Jóvenes soldados, personal civil, grupos de mujeres y niños se fotografiaban en grupo en el patio del Alcázar o en la Plaza de Zocodover para llevarse un recuerdo del asedio. 

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Niños en la Plaza de Zocodover (Fondo BNE).

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Grupo de visitantes a las ruinas del Alcázar (Fondo BNE).

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Autocar sin neumáticos en la Cuesta del Carmen frente a las ruinas de la Posada de la Sangre (Fondo BNE). 

Esta otra imagen es muy peculiar. Un grupo de soldados posa para un fotografo en las ruinas de  la Plaza de Zocodover. 

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Durante el resto de la guerra, Toledo albergó numerosas tropas franquistas que eran destinadas al frente o a la escuela de oficiales que se ubicó temporalmente en el Hospital de Tavera. En una de estas imágenes, un grupo de falangistas bien pertrechados apunta con sus fusiles en una explanada, posiblemente fuera de los muros de la ciudad. Otra foto, tomada desde las escaleras del Palacio de Lorenzana, capta el desfile de miembros de Falange pasando por la Plaza de San Vicente ante la mirada de algunas mujeres y otros soldados. En el lado izquierdo, hay varios camiones aparcados. En uno de ellos se puede leer en grande, REQUETÉS. Posiblemente sea otoño o invierno de 1937. 

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Desfile en la Plaza de San Vicente (Fondo BNE).

Evacuación 
En el archivo de la Biblioteca hay una carpeta con más de doscientas fotografías relacionadas con la evacuación de la población civil. Al menos dos de estas fotografías son de un grupo de evacuados de Toledo y alrededores que huyen del avance franquista por el norte provincial en su camino hacia Madrid. Estas fotografías sirvieron como elemento propagandístico para la República durante el conflicto. Son imágenes tristes que, 80 años después, continuamos viendo a diario. El cansancio y el miedo que muestran los niños y la mujer fotografiados nos describe la situación que debieron vivir miles de españoles en todo el país por culpa de la guerra. 

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Mujer y niño que huyen desde Toledo hacia Madrid (Fondo BNE).


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Niña evacuada desde Toledo a Madrid (Fondo BNE).

Prisioneras
El célebre fotógrafo alemán Heinrich Hoffman visitó la ciudad de Toledo durante la contienda. En sus trabajos, documentó los daños causados por las bombas a edificios religiosos y monumentos de la ciudad de Toledo, además del daño a obras de arte. El 23 de diciembre de 1936 fotografió a un grupo de prisioneras republicanas de Toledo. 

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Hasta aquí la primera selección de nuevas imágenes que ha facilitado el archivo de la Biblioteca Nacional de España y que nos permite, una vez más, viajar al pasado a través del trabajo fotográfico. 

El Jefe Provincial de Falange: José Sainz Nothnagel

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La historia de Pepe Sainz comienza en 1907 en Meruelo, Cantabria. De padre español y madre alemana, con tan solo cinco años se trasladó a vivir junto a su familia a Nueva York. Su padre regentaba un negocio de autoescuela con un garaje en el Bronx. Comenzó a estudiar en el mismo Bronx, destacando en idiomas, lingüística y en varios deportes. En 1922 la familia regresa a España pero él decide viajar a Berlín a visitar a su familia materna. Pero la visita se alargó permaneciendo allí hasta los 18 años. Alemania era un país que sufría cambios internos tras la derrota durante la Gran Guerra y el nacimiento de nuevos ideales y organizaciones políticas cautivó a Pepe Sainz. Allí comenzó a formarse intelectualmente y a definir su personalidad.