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El monumento a Luis Moscardó por el reportero Martín Santos Yubero

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Con motivo del quinto aniversario de la defensa del Alcázar de Toledo se inauguró en 1941 un monumento dedicado a Luis Moscardó y el resto de fusilados en la saca del 23 de agosto de 1936 en el Paseo de Recaredo. El acto, con gran número de asistentes entre autoridades y vecinos, fue fotografiado por el madrileño Martín Santos Yubero con un reportaje muy completo conservado en el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid y que hoy queremos analizar en el blog.

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Monumento a Luis Moscardó en el Paseo de Recaredo en 1941. Foto Santos Yubero / ARCM.

El diario ABC informaba en la edición del 28 de septiembre de 1941 sobre las actividades del día anterior que inauguraban las jornadas de la conmemoración del final del cerco sobre la fortaleza toledana. La ciudad se engalanó para el recuerdo de aquel verano de 1936 y los balcones y edificios oficiales mostraban banderas y colgaduras varias. A las diez y media de la mañana el obispo Gregorio Modrego como encargado de las exequias oficiaba un funeral por los caídos en la capilla mayor de la Catedral con numeroso público y supervivientes del asedio. Tras esta celebración la comitiva se trasladó a pie hasta el Paseo de Recaredo, destacando una gran multitud que acompañó y vitoreó al general José Moscardó según el redactor de CIFRA para ABC.

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Entre los asistentes he podido identificar, además del general José Moscardó, al general de la Guardia Civil Pedro Romero Basart, quien estuvo al mando de la fuerza principal de la defensa del Alcázar, el obispo Gregorio Modrego, al jefe provincial del Movimiento Vicente Labandera, el presidente de la Diputación de Toledo Isidoro Basarán Delgado, al recién nombrado alcalde Andrés Marín Martín y al gobernador civil Manuel Casanova. Sin embargo, hay otros oficiales y militares destacados que participaron en la defensa del Alcázar y que acompañan al grupo, incluyendo todos los toledanos que presenciaron el evento.

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Santos Yubero no fue el único reportero gráfico presente aquel día. Virgilio Muro es quien firma las fotografías publicadas el 28 de septiembre de 1941 en el diario ABC y en las imágenes de Santos Yubero podemos ver presente también a un técnico con su cámara de cine tipo Bell & Howell grabando las escenas, seguramente para algún noticiario de la época que no he podido encontrar.

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La inauguración del monumento estuvo a cargo del gobernador civil Casanova quien descorrió la bandera delante de todos los asistentes. Para completar el acto, según ABC, una banda de música amenizó con el «Cara el sol» y estuvo presente una escuadra de gastadores de las Milicias de segunda línea con sus banderas y estandartes.

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Un grupo de niñas desfiló delante del monumento para depositar en su base varios ramos y coronas de flores, además de realizar el «saludo romano» tras la ofrenda.

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Aunque el monumento se dedicó a las víctimas del fusilamiento del 23 de agosto de 1936, la placa destaca únicamente al hijo del coronel por la relevancia propagandística que tuvo posteriormente la llamada telefónica y la negativa de rendir el Alcázar un mes antes de su fusilamiento. El conjunto monumental continúa hoy en el Paseo de Recaredo, a pesar de que la placa ha desaparecido. Esta indicaba: “A LUIS MOSCARDÓ Y SUS COMPAÑEROS DE MARTIRIO”.

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Para acabar añadir que el monumento fue obra del arquitecto y militar Eduardo Lagarde y está construido con parte de una columna del mismo Alcázar y dos bases de piedra de los restos de la fortaleza sobre una base de triple escalón.

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El último defensor del Alcázar de Toledo

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Uno de los hechos más desconocidos y olvidados, es el hallazgo del cuerpo del guardia civil Victoriano Sánchez Díaz bajo toneladas de escombros y bloques de piedra de los restos del torreón suroeste, el derribado durante la explosión de la mina el día 18 de septiembre. El cuerpo se descubrió hace 60 años en las tareas de reconstrucción del edificio el día 18 de febrero de 1955. Según el cronista toledano Luis Moreno Nieto, el cuerpo apareció junto a su fusil y las cartucheras puestas. 
Murió aplastado por un bloque de piedra, y el amasijo de hierros y escombros ocultó por completo los restos del guardia civil.

Victoriano Sánchez Díaz (La Actualidad Española nº 164)

La guerra civil en color. Parte VI

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Comandante Madroñero en el Museo de Santa Cruz

78 años después.....

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Después de completarse la concentración de la guardia civil en la ciudad y tras varias conversaciones telefónicas mantenidas con el Ministerio de la Guerra quien reclamaba el envío de municiones de la Fábrica de Armas, Moscardó decide declarar el Estado de Guerra en Toledo el 21 de julio de 1936.
A las 7 de la mañana un sección de infantería junto a varios guardias civiles y a la cabeza el capitán Vela Hidalgo, salen del Alcázar hacia las principales plazas y calles para pregonar la proclamación del estado de guerra. Minutos antes, ya se había leído el bando en el patio central de la Academia. Se ordena detener a los dirigentes políticos y sindicalistas mas significados solo deteniéndose al maestro de la cárcel, Francisco Sánchez López. 
Se distribuyen fuerzas por la ciudad, ocupando puertas, puentes y los principales puntos y edificios significativos. En la Fábrica de Armas, el coronel Soto no pudo evitar que se cargaran las municiones en cinco camiones de los llegados junto a la guardia civil siendo transportadas hacia el Alcázar. 
En sustitución del gobernador civil, Manuel María González, quien dimitía en el cargo y se encerraba en el Alcázar junto a su familia, se nombró como nuevo gobernador a Justo del Pozo Iglesias, notario toledano. 

El Alcázar y edificios exteriores

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En 1846 se establece en Toledo el Colegio Militar de Infantería y se instala en diversos edificios de la ciudad como el Hospital de Tavera y Santa Cruz mientras se habilita el Alcázar para albergar estas instalaciones que finalizan en 1878. El incendio del día 9 de enero de 1887, iniciado en la biblioteca, destruye gran parte del edificio y se comienzan unas nuevas obras de reconstrucción. El Colegio Militar de Infantería desaparece como tal y se establece la Academia de Infantería en 1901 reuniendo las de Caballería e Intendencia con la proclamación de la II República en 1931.
Los edificios destacados que reunían la Academia eran el Alcázar, Convento de Capuchinos, picadero, Hospital de Santiago, comedor y al norte la Casa de la Caridad (Gobierno Militar).


Convento de Capuchinos

Construido para residencia de una comunidad de sacerdotes capuchinos en el siglo XVII. Se cede al Colegio General Militar y se convierte en cuartel. Constaba de tres pisos y una comunicación con el Alcázar mediante un paso cubierto (paso curvo). A lo largo de los años, sus salas darían varios usos a la Academia como dormitorios, clases, gimnasio, enfermería, etc. Durante el asedio fue ocupado por las tropas sublevadas y fue punto defensivo de la parte sur del Alcázar. Completamente destruido en 1936.



Convento Capuchinos 

Paso Curvo

Hospital de Santiago

Fundado en 1175, se destinó como residencia para convalecientes de caballeros en las guerras contra el islam y como centro para canjear tropas moras apresadas por otros presos cristianos.
Entregado al Colegio General Militar, poco a poco fue entrando en estado de abandono puesto que algunas partes del edificio estaban muy deterioradas. Dinamitado y reconstruido se estableció como cuartel, caballerizas, cocinas de tropa y dormitorios de alumnos. Completamente destruido en 1936.


Picadero

Construido en 1887 sobre parte del solar del Hospital de Santiago. Tenía 12 metros de altura, la parte superior cubierta, grandes ventanales y testeros abiertos. Utilizado como cementerio durante el asedio. Completamente destruido en 1936.


Hospital de Santiago y Picadero en la parte este del Alcázar. 

Casa de la Caridad (Gobierno Militar)

Creada en 1775 para albergar a los viajeros que se trasladaban de Madrid a Andalucía. En 1846 es controlado por el Colegio General Militar lo habilitó para clases, enfermería, oficinas y una cuadra. Cuando se estableció la Academia de Infantería fue destinado como Gobierno Militar con biblioteca, oficinas y viviendas para altos cargos militares. Durante el asedio fue parcialmente destruido. Reconstruido después de 1936.


Antiguo Gobierno Militar


Durante el asedio

La distribución de fuerzas para la defensa de la ciudad ante la llegada de la columna Riquelme se efectuó en las primeras horas del 21 de julio de 1936. La columna de Madrid alcanzó el cementerio, desviándose un grupo hacia la Fábrica de Armas y otro en dirección hacia la ciudad, tomando contacto con las fuerzas que ocupaban y defendían el Hospital de Tavera. Mientras se combatía en Tavera, se trasladaron las municiones de la fábrica a la vieja fortaleza. Al día siguiente se ordena la retirada de los puestos ocupados en la ciudad y del Hospital de Tavera por ser imposible aguantar con la defensa de este edificio. Comienza así el asedio del Alcázar y sus edificios adyacentes.
Los civiles refugiados así como los rehenes fueron distribuidos por los sótanos del edificio para su protección contra bombardeos y el fuego de artillería. Se distribuyeron armas y municiones entre los defensores, con el consejo casi como una ''orden'' de ahorrar munición. Se trazó la defensa en torno a los edificios del exterior del Alcázar, manteniendo una primera línea en todos, distribuyendo las guarniciones. Con las primeras descargas de artillería y los ataques aéreos se vieron afectados el comedor y las cocinas, así como el Picadero que se incendió por completo el día 1 de agosto.  Las primeras bajas enterradas en el Picadero fueron del día 24 de julio, con el paso de las semanas en este lugar se albergaría un auténtico cementerio improvisado.



Mapa de la defensa del Alcázar.

´´En ocasiones posteriores Moscardó y otros jefes presentes en la defensa, explicaron cómo la
idea básica de toda resistencia estaba apoyada en la invulnerabilidad de tres líneas fijadas sobre
el trazado defensivo. La A, la B y la C. Esta última comprendía el cuerpo central del edificio.
Intermedia estaba la B, en cuya zona se incluían las dependencias batidas ampliamente por la
artillería, y el Picadero incendiado.``
José Mª Barranco Gil - La defensa del Alcázar de Toledo


Al norte se encontraba el paso en zig zag y el Gobierno Militar, ocupado por miembros de la Guardia Civil, el edificio comunicaba con el Alcázar mediante un túnel subterráneo que permitía el movimiento de tropas a cubierto de la artillería. Justo enfrente estaba el Hospital de Santa Cruz, ocupado por tropas republicanas, desde donde se controlaba toda la fachada norte y desde donde había mayor intensidad de fuego contra el Alcázar. Algunas salidas de los defensores para establecer el fluido eléctrico para las radios se llevó a cabo sin éxito a través de la cuadra y el Gobierno Militar. En el mes de agosto la artillería ya había causado graves daños en la cuadra y pabellones situados en la zona del Paseo del Carmen. Para evitar las salidas se colocaron reflectores que iluminaban el Arco de la Sangre y la Cuesta del Carmen (actual calle Miguel de Cervantes). En septiembre se colocó la pieza de 7,5 justo delante del Gobierno Militar que terminó de destrozar el edificio después de haber intentado quemar las estancias desde las ventanas mediante mangueras que expulsaban gasolina.


Gobierno Militar 

Por el sur, las viviendas cercanas a la plaza de los Capuchinos fueron desalojadas por sus propietarios cuando el asedio se consolidó y el peligro era cada vez mayor. En estas casas se requisaron algunos alimentos por parte de los defensores en las numerosas salidas nocturnas que se producían.


''Diario de operaciones - 6 agosto 1936''
´´Se efectuaron requisas y reconocimientos en las casas de los alrededores de Capuchinos,
con resultados satisfactorios, aunque no en gran cantidad, pero que producen gran contento en
la guarnición.``


´´En ese día a que hacemos referencia, un suboficial de la academia propuso:
-Yo creo que si hiciéramos una salida por los alrededores, 
de Capuchinos, conseguiríamos traernos «algo».
Ese «algo» era comida, cualquier clase de alimento aprovechable, que hubiera podido
quedar en aquellas casas, desalojadas en su totalidad, puesto que estaban en 
línea de fuego de baterías enemigas.``
José Mª Barranco Gil - La defensa del Alcázar de Toledo


El edificio de Capuchinos, el comedor y las cocinas fueron poco a poco convirtiéndose en un montón de escombros, sobretodo cuando la aviación leal hacia acto de presencia bombardeando la zona, la artillería de San Servando y Alijares batía por completo la zona sureste y la puerta de la piscina por donde se abastecía y se revelaba a las fuerzas de los edificios exteriores. El mortero de 50 mm. que los defensores tenían en su poder se emplazaba de un lado a otro de la zona este, allí donde fuera necesario durante los sucesivos ataques de los milicianos. Los caballos y mulos son trasladados de una zona a otra para estar protegidos de los ataques y la artillería, de una de las cuadras pasaron a los lavaderos y los sótanos de la piscina.



Picadero 

Debido a los desperfectos en los edificios, se trasladaban las estancias como la enfermería y la cocina a posiciones mas resguardadas de la artillería como por ejemplo al Paso Curvo, los rellanos de la escalera principal y mas tarde a los sótanos. El día 3 de agosto tras la información recibida por uno de los civiles refugiados en los sótanos se dio a conocer la existencia de grandes cantidades de trigo almacenado en un sótano de las casas cercanas a la explanada este y la cuarta cuadra, fuera de los límites de la defensa. Al anochecer y mientras las baterías de Pinedo actuaban sobre Capuchinos, un grupo de defensores salió del Alcázar en busca del preciado trigo.


*Modelo 3D y renderizados Rafael Ortega

´´Al anochecer, y por el comandante Araujo se requisan cuarenta y tres sacos de trigo más.
 El resto de la noche transcurre sin novedad.``

Diario de operaciones del Alcázar de Toledo, 4 agosto de 1936


La zona oeste era la menos castigada por la artillería, todas las calles que daban a la cuesta del Alcázar estaban completamente controladas mediante barricadas y alambradas. Los milicianos controlaban y hostigaban la fachada oeste minando la moral de los defensores. Algunas salidas para requisar alimentos en las casas cercanas se efectuaban cruzando la calle en mitad de la noche aprovechando la oscuridad, dificultándose estas salidas en el futuro dado que también se colocaron reflectores que iluminaban la cuesta.


Calles cortadas mediante alambradas muy cerca del Alcázar

Los túneles para las minas se comenzaron a excavar en agosto, reforzándose la vigilancia en las calles y casas de la zona oeste. Los defensores alertados por los ruidos subterráneos que emitían las perforadoras y las detonaciones, se disponen a localizar a la casa donde se efectúan las obras y poder impedir la progresión de los trabajos. Cayetano Caridad, un cabo de la Guardia Civil que había trabajado en su juventud en las minas de Río Tinto (Huelva), era el encargado de la observación y escucha de los trabajos subterráneos, falleciendo en su puesto el día de la explosión el 18 de septiembre.
Un grupo salió en busca de la casa en la calle Juan Labrador, portando botellas con gasolina y algunas granadas incendiarias. Rápidamente entre los escombros y las sombras se movieron hasta llegar lo mas cerca posible lanzando las granadas y botellas para incendiar la casa, rápidamente se abrió fuego de ametralladora y fusil desde las ventanas de la fachada oeste para proteger la vuelta del grupo y distraer la atención de los milicianos.


´´Ante tal peligro, ellos hacen salidas a las casas de la misma manzana. 
Esta noche ha sido una de ellas. Sus intenciones serán el prender fuego a esta manzana de casas y cortar así los trabajos delas minas. 
Los sitios donde se encuentran los compresores han sido 
castigados con bombas de mortero sin causar daño.``

Diario del Guardia de Asalto Fernández Granados, 10 de septiembre de 1936 


Días antes de la explosión de la mina se evacuó a las mujeres, niños y heridos fuera del alcance que suponían podía tener la explosión, sobretodo a los sótanos y estancias de la fachada este. La mina explotó y los mandos republicanos ordenaron los ataques por el norte y el sur, los escombros acumulados anteriormente mas los que generó la mina ayudaron a entorpecer el ataque republicano siendo también un elemento defensivo para los cadetes y guardias civiles del Alcázar.





Callejón del Lucio

Los días 21-22 de septiembre se da orden de retirarse de la mayoría de edificios exteriores por no poder aguantar durante mucho mas tiempo su defensa por la fuerte acción artillera y los continuos ataques de las fuerzas leales. Las guarniciones externas pasan a la defensa del edificio principal distribuyéndose y reforzando los diferentes frentes. Conociendo la cercana situación de las tropas del Ejercito de África, se intenta resistir el máximo tiempo posible ante el empeño, casi obsesivo, de tomar el Alcázar antes de la lucha por la ciudad.


 ´´Se han dedicado a tapar las puertas que dan a la explanada para cortar la comunicación 
con las fuerzas que había en pabellones y edificios exteriores a la Academia, y además bombardearon éstos, por lo que anoche tuvimos que evacuarlos y reunir toda la gente en lo que queda del Alcázar, 
se quemaron todos los edificios evacuados (los que no lo estaban aún) 
y se subió todo el armamento, etc.``

Diario del General Moscardó, 21 de septiembre de 1936 


Vista de los edificios destruidos en la zona sur y este.

Situación de los edificios exteriores. 

La caída de la fachada norte y sus torreones, facilitaron la entrada de proyectiles de artillería en el patio interior y sus galerías, las ventanas estaban cegadas para evitar el fuego de fusilería y muchas galerías subterráneas y salas estaban completamente bloqueadas para dificultar la entrada de los atacantes.


Escalera principal. 


Galerías subterráneas cegadas. 


Estancia en el interior del Alcázar y horno.





Despacho del General Moscardó.
*Retratos del General y su hijo Luis Moscardó.

De los edificios exteriores actualmente no queda prácticamente nada, fueron destruidos casi en su totalidad y después de la guerra los restos fueron completamente derribados y desaparecieron, la Academia de Infantería se trasladó al otro lado del río justo en frente de la fachada este.


Restos del Hospital de Santiago en la actualidad.

Fachada este y edificios.
A la izquierda vemos la explanada del Corralillo de San Miguel.

Destrucción en la fachada este. 


Fachada este.
Puerta de la Piscina. 

Rampa este y puerta de los comedores.

Restos del Hospital de Santiago y el Picadero.

Vista aérea Alcázar de Toledo y alrededores en la actualidad.


*Modelos 3D y renderizados de Rafael Ortega.



La Guardia Civil durante el asedio del Alcázar

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El mayor número de defensores del Alcázar fueron miembros de la guardia civil, aproximadamente 700 guardias (algunas citas dan el número exacto de 693 guardias) que con sus respectivas familias ocuparon la vieja fortaleza y los edificios militares de alrededor. La concentración de las principales comandancias de la guardia civil en Toledo se produjo tras una operación cuidadosamente preparada por el Teniente Coronel Pedro Romero Basart antes del inicio de la guerra.


Guardias de asalto disparan contra el Alcázar en julio de 1936.
Calle Comercio/Plaza de Zocodover.

En los meses previos se enviaron dos sobres cerrados a cada responsable de las comandancias de la guardia civil en la provincia de Toledo fechados el 30 de marzo de 1936.
El primero contenía las instrucciones a seguir en caso de una gran concentración de grupos.
El segundo sobre, marcado como ''Órdenes muy reservadas''  solo debía ser abierto tras la consigna: ''SIEMPRE FIEL A SU DEBER'', en él se daban las instrucciones y los detalles de los puntos de concentración de la guardia civil. Las comandancias de los pueblos de la provincia debían reunir a sus efectivos y familias, concentrarse en los pueblos cercanos y partir juntos hacia Toledo.


"Desde Mocejón y Layos, y desde Polán y Nambroca ..., en doble fila, jalonando las carreteras
toledanas, con el pesado capote plegado sobre la espalda y el fusil en la mano, las mujeres detrás, 
en silenciosos grupos, los niños en brazos o caminando asidos unos con otros, aquella
noche iban llegando a Toledo."
La defensa del Alcázar de Toledo - José Mª Barranco Gil.


En los primeros momentos de la sublevación, el gobierno republicano sin conocer plenamente la situación ni lo que ocurría en las comandancias del país, mandó órdenes para la concentración de tropas sometida a la disciplina del gobierno. La consigna del teniente coronel Pedro Romero Basart se anticipó a estas órdenes gubernamentales, pudiendo así concentrarse prácticamente todos los efectivos en Toledo bajo el mando del coronel Moscardó, que el día 18 se encontraba en Madrid para organizar el viaje a las Olimpiadas de Berlín como director de la Escuela Central de Gimnasia el cual se canceló, regresando el coronel a Toledo esa misma tarde. Los primeros elementos de la guardia civil llegaron la misma noche del 18 de julio y a lo largo del día 19, uniéndose el día 21 las comandancias de Ocaña y Talavera.


Guardia Civil en la Plaza de Zocodover el mismo día de la liberación.

Las compañías fueron distribuidas por la ciudad para su control y la futura defensa mientras la columna de Riquelme partía desde Madrid hacia Toledo para sofocar la rebelión. Algunos guardias de asalto y miembros radicales del Frente Popular mantuvieron un tiroteo en las primeras horas de tensión contra elementos de la guardia civil en la plaza de Zocodover y la calle Nueva donde se encontraba la sede de Falange Española y Acción Popular. El día 22 el coronel Moscardó ordenó la retirada de los destacamentos del Hospital de Tavera y los puestos que la guardia civil mantenía en la ciudad. Varios grupos fueron hechos prisioneros al cortarse su vía de escape hacia el Alcázar ese día 22 (Radio y Banco de España).


Declaración del Estado de Guerra en la plaza de Zocodover.
En los soportales se pueden ver miembros de la Guardia Civil junto a los soldados que forman el retén militar.





La guardia civil tuvo un total de 57 muertos durante el asedio y 8 muertos en los meses posteriores debido a las heridas producidas en los combates. Durante las obras de reconstrucción, los cuerpos de varios miembros de la guardia civil aparecieron bajo grandes bloques de piedra que pertenecían al torreón suroeste. En 1955 aparecía el cuerpo de Victoriano Sánchez Díaz con las cartucheras puestas y su fusil. Fue el último defensor del Alcázar.