Los «flechas» de Toledo en el frente de Madrid
Parece que las historias más increíbles de la Guerra Civil española ya han sido contadas. Que se han agotado los recuerdos y vivencias de quienes sufrieron el conflicto entre 1936 y 1939. Sin embargo, los pequeños relatos, aquellos que incluso son como un guion de una película, todavía deben ser rescatados. Esta es la historia de Ángel Martínez Herranz, Matías Sanz Ruano y Víctor Palomino, tres niños toledanos que quisieron madurar muy rápido debido a la guerra presente en las cercanías de la ciudad.
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| Los tres niños toledanos que abandonaron sus casas para ir al frente de Madrid. Imperio, 01/04/1937. |
El 1 de abril de 1937, el diario nacional sindicalista Imperio informaba en primera página sobre la fuga de sus casas de tres niños «flechas» toledanos que buscaban unirse a las tropas sublevadas en el frente. El suceso ocurrió la tarde del martes 30 de marzo cuando los jóvenes se subieron a un camión de transporte de tropas que se dirigía a las posiciones cercanas a Madrid. «Testigos oculares manifiestan que los flechas emprendieron el camino cantando alegremente y siendo coreados por el resto de los ocupantes».
Según el diario, Ángel Martínez Herránz (1922) era un estudiante de 14 años que ya se había escapado varias veces de casa con el objetivo de enrolarse como legionario. La primera vez llegó a la Ciudad Universitaria donde participó en los combates hasta que fue reconocido por un amigo de su familia. Tras advertirle este que debía regresar a Toledo, el niño comentó, completamente sucio, lleno de barro y con un fusil en el parapeto: «Repelo el ataque como un hombre más y eso debe bastarte». Por otro lado, sabemos que Ángel Martínez era hermano de Mariano Martínez Herránz (1921), quien llegó a ser un destacado constructor años después (bio del Ayto. de Toledo aquí). Sus padres eran Mariano Martínez Moreno y Julia Herránz Sáez. El matrimonio tuvo seis hijos, y Mariano y Ángel eran los pequeños. A finales de 1937, ambos pertenecían al Sindicato Español Universitario.
Matías Sanz Ruano (1922) contaba con 14 años también. Su padre Pedro Sanz García (1880) era natural de Molinos de Razón (Soria) y había sido profesor de dibujo geométrico en la Escuela de Artes. En 1936 obtuvo destino en la Escuela de Artes y Oficios de Sevilla. En abril de ese año fue asesinado en una calle sevillana por unos ladrones armados que Pedro Sanz intentó detener (más info aquí). Imperio destaca que al chico no le permitían alistarse ni ser corneta en Sevilla, pero decidió montar controles en las carreteras junto a la Guardia Civil. Estuvo a punto de entrar en Toledo con las tropas de Varela unido a fuerzas falangistas en 1936. Una vez que finalizó el asedio, regresó con su familia desde Sevilla a Toledo. Sanz Ruano se unió a la Legión de Flechas donde llegó a ser jefe de centuria. Después de acabada la guerra, ingresó voluntario en la División Azul. A su regreso, entró en la Escuela de Artes de Toledo en los cursos 1948-1949 y 1949-1950 como ayudante de Gramática y Caligrafía.
Vicente Palomino Jiménez era un conocido joven camisa azul de carácter impulsivo que desde antes de la guerra se enfrentaba con otros chicos de las JSU. En presencia de los milicianos durante el asedio del Alcázar, Palomino saludaba militarmente durante los himnos patrióticos que emitían las emisoras de zona nacional. Por esto recibía azotes como castigo y llegó a ser amenazado de muerte. Una vez finalizado el asedio, Vicente Palomino se puso a las órdenes del capitán Vela Hidalgo, además de escaparse en varias ocasiones al cercano frente del campamento de Los Alijares hasta que fue reclamado por sus padres. A finales de 1936, Palomino ya era jefe del Cuartel de Flechas y alumno de cuarto curso en el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza de Toledo. Tras la guerra en España se alistó también a la División Azul. Su hermano mayor era Ángel Palomino, quien posteriormente fue un reconocido periodista, escritor y miembro académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.
Debido a la aventura de los jóvenes toledanos, el propio Jefe provincial José Conde publicó una nota donde rogaba a las autoridades militares y milicias nacionales la detención de los flechas. Ademas, en vista de que otros flechas de Toledo veían con asombro y admiración la gesta, Falange Española defendía que la vida de los jóvenes falangistas debía centrarse en torno al cuartel, el culto a la Patria y al hogar, y los servicios técnicos de aprendizaje para formar parte del futuro Ejército nacional: «de ninguna forma el flecha debe practicar la guerra porque esta es cosa surgida entre hombres y entre hombres ha de quedar liquidada».
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| Ruego de José Conde, Jefe provincial de Falange, para la detención de los flechas toledanos. |
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| Relación de flechas para el turno de 9 a 3 de la madrugada en el hospital de sangre. |
Semanas después desfilaron por la plaza de Zocodover con sus banderas cuando el frente se había estabilizado. Muchos de estos niños fueron posteriormente personalidades reconocidas de Toledo y su provincia en el ámbito de la educación, la cultura, el periodismo y la política.
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| Desfile de Flechas en Toledo en mayo de 1937. Fotos Imperio. |
Los representantes de las Juventudes Hitlerianas en Toledo (1937)
La noche del 13 de noviembre de 1937 llegó a la plaza de Zocodover de Toledo la representación de las Juventudes Hitlerianas invitados por la Jefatura Nacional de Prensa y Propaganda de Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Los alemanes, y demás delegados, militares y traductores, se retrasaron casi 4 horas, ya que estaba prevista su entrada en la ciudad a las seis y media de la tarde, como así indican los diarios Imperio y El Alcázar. Todo estaba preparado para un recibimiento ejemplar con las autoridades y la banda de Falange Tradicionalista en el Ayuntamiento, lugar de recepción acordado inicialmente, además de la presencia de los cadetes y flechas de Falange esperando en formación bajo la lluvia desde el Miradero hasta la calle Comercio. En el mismo salón del ayuntamiento se «había dispuesto un lunch para los distinguidos huéspedes, formando las mesas una cruz esvástica».
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| Los representantes de las Juventudes Hitlerianas en su visita al Alcázar de Toledo en noviembre de 1937. Foto Rodríguez / AHPTO. |
El retraso se produjo porque la representación se encontraba en Ávila para ser homenajeada de igual manera que en Toledo, por lo que su llegada fue casi a las once de la noche. Tras ser recibidos en la Jefatura Provincial de Falange en Zocodover fueron directamente a cenar al Restaurante Italia de Gaetano Belsito en la plaza de Barrio Rey (antiguo Hotel-Restaurante Granullaque). Entre los recepcionistas se encontraban: Ricardo Alonso Barajas, delegado local de la Organización Juvenil de Falange, el jefe local del SEU Gómez Zamora, el comandante Ruiz García como Gobernador Militar accidental acompañado del capitán de Infantería José Permuy Castañón, Canuto Boloqui Álvarez como Jefe Provincial de Falange, José Argilés Arregui como delegado provincial de prensa de Falange y Manuel Arija Valenzuela, que era administrador provincial de Falange, además de un grupo de alféreces que actuaron como traductores. Después de cenar, toda la comitiva se dirigió al Teatro de Rojas para asistir a una función en honor a los internacionales.
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| Imperio, 14/11/1937. |
A continuación, os dejo los nombres y cargos de los representantes, algunos varían según las fuentes periodísticas, aunque he podido extraer datos de varios alemanes. La representación de las Juventudes Hitlerianas estaba compuesta por el jefe de la expedición, quien era el Bannführer Borchert, además del Bannführer Hünermund (Hünermuz en otras fuentes), ambos miembros de la Dirección de Juventudes del Reich. Por otro lado, también estaban el Bannführer Eberhard Grüttner, jefe del grupo 201 de Berlín, Bannführer Prediger, director de la Escuela regional de Sajonia para la HJ en Hannover, Jungbannführer Redecker como director de las Juventudes de Senftenberg en la Baja Lusacia, Kameradschaftsführer Bischoff de Hamburgo como intérprete, Jungbannführer Krack, y el Oberbannführer Rudi Schultz como jefe de las HJ de Sajonia y en representación del Jefe de las Juventudes del Reich Baldur von Schirach.
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| Portada de ABC Sevilla con la fotografia de Pablo Rodríguez de la visita de las Juventudes Hitlerianas en Toledo. |
En el Teatro de Rojas, mientras los alemanes cenaban, el espectáculo daba comienzo a cargo del “Teatro de la Falange” dirigido por el compositor talaverano Salvador Ruiz de Luna con la representación de bailes populares y diferentes zarzuelas como «Agua, azucarillos y aguardiente», «La revoltosa» y «la verbena de la Paloma». La banda de la Legión, a cargo del comandante Ángel García Ruiz, amenizó posteriormente con los himnos alemán y español que recibieron una gran ovación. A las 12 de la noche, con el estómago lleno, los alemanes llegaron al teatro para ser recibidos por las autoridades militares y políticas presentes en Toledo como el general Asensio Cabanillas, el gobernador civil Silvano Cirujano, el alcalde Fernando Aguirre, y Marina Gómez Oliveros como representante de la Sección Femenina. Su entrada, acompañada por el himno alemán de fondo, se realizó con todos los asistentes en pie y brazo en alto para aclamar y vitorear al Führer y a Alemania. Al finalizar el acto, la representación fue alojada en la Comandancia Militar para la jornada siguiente, día 14, marchar al frente de Madrid en una visita que duraría dos días entre las posiciones franquistas. Posiblemente no existan testimonios fotográficos de esta primera llegada de la representación alemana a Toledo, ya que a esas horas de la noche documentar cualquier evento en exteriores e interiores resultaba bastante complicado por la falta de luz. Sin embargo, el documento inicial de esta entrada es sobre su regreso días después a la Ciudad Imperial.
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| El Alcázar, 14/11/1937 |
A su regreso a Toledo la tarde del 15 de noviembre de 1937, se realizó una visita oficial a las ruinas del Alcázar, en compañía del teniente coronel Emilio Alamán Ortega (defensor de la fortaleza), quien había también sido guía en los frentes madrileños para los alemanes. De igual manera, Canuto Boloqui, como Jefe Provincial de Falange Tradicionalista, estuvo junto al teniente coronel, tal y como vemos en la fotografía. El diario Imperio detalla que durante el recorrido las explicaciones de Alamán Ortega permitían comprender cómo fueron las semanas de asedio a los extranjeros. Gracias a la crónica periodísitica, sabemos que iniciaron la visita en la explanada este, junto al cráter de la mina y la puerta de la piscina, lugar que aprovecharon para ser retratados por el fotógrafo local Pablo Rodríguez con su cámara Contax de 35mm.
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| El teniente coronel Emilio Alamán (izq.) y Canuto Boloqui (centro) junto a los representantes de las Juventudes Hitlerianas en Toledo. Foto Rodriguez / AHPTO. |
Durante la visita a las estancias interiores del Alcázar fueron obsequiados con una carta personal del conde de Peromoro, conservador del Patronato, junto a dos trozos de aquellas «santas ruinas». Para finalizar su estancia en Toledo se celebró un banquete a última hora de la tarde en el patio-salón de la Escuela de Artes y Oficios de Toledo, que se encontraba adornado con banderas de Japón, España, Italia, Alemania y Portugal. Una vez más, la banda de la Legión amenizó con los himnos patrióticos en presencia del alcalde, gobernadores militar y civil, además de otros destacados como Pablo Merry del Val, el delegado de Prensa y Propaganda Tomás Rodríguez Bolonio, el delegado provincial José Argilés, el comandante Díaz de la Guardia Civil, Marina Gómez Oliveros y otras personalidades. Como obsequios, el industrial toledano Felipe Suárez entregó a los alemanes unas pequeñas espadas damasquinadas de su propia orfebrería, además de varios puñales de arte toledano, detalle por parte de la jefatura de Falange Española Tradicionalista provincial que entregó a Borchert, jefe de la expedición.
Por otro lado, Borchert, en agradecimiento, regaló a la Falange un cuchillo de las Hitlerjugend debido al cordial recibimiento de aquellos días, aunque el propio jefe detalló en sus palabras que el cuchillo se lo ofrecía a quien los había acompañado por los frentes en aquellas jornadas, el teniente coronel Emilio Alamán Ortega:
«No acostumbramos a desprendernos de estas armas que son a la vez recuerdos de nuestras gloriosas luchas; pero lo hago movido por un noble impulso personal, y se lo entrego al camarada que nos ha acompañado estos días en nuestra visita al frente, porque sé que él también ha dado su sangre por España».
Este regalo fue recibido por Alamán con enorme gratitud destacando la gran hermandad entre españoles y alemanes.
De la visita a España en noviembre de 1937 por parte de los representantes de las HJ existe un informe fotográfico de todo su periplo, además de documentos y testimonios de soldados participantes en los diferentes frentes como Oviedo, Madrid, Málaga, Toledo, Sevilla y san Sebastián. Otra de estas imágenes del Alcázar, precisamente de la Puerta de Hierro, se encuentra en este informe.
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| Fotografía de la Puerta de Hierro. Pertenece al Informe entregado a Baldur von Schirach. |
Sobre la fotografía de Rodríguez podemos extraer diferentes conclusiones e identificar a varios de los retratados. Ya sabéis que si queréis aportar cualquier información siempre es bienvenida.
En primer lugar, y el más destacado, el teniente coronel Emilio Alamán Ortega, ya que existen muy pocas imágenes del oficial durante este periodo. Era profesor de la Academia de Infantería cuando se produjo la sublevación en julio de 1936 y acabó defendiendo el Alcázar. Años antes, junto a su compañero y gran amigo Vicente Rojo, crearon la Colección Bibliográfica Militar. Una colección de libros de temática militar que ambos iniciaron cuando eran capitanes profesores en Toledo, y que en 1935 el Ministerio de la Guerra reconoció su gran labor por la utilidad de estos trabajos al Ejército, que en total se publicaron 96 volúmenes. Ya sabemos que Vicente Rojo fue el comandante designado para entrar en el Alcázar para parlamentar con sus antiguos compañeros el 9 de septiembre de 1936, aunque su misión de rendir a los sublevados no tuvo el efecto buscado por el gobierno republicano. A su salida, Rojo ayudó a la familia de Alamán Ortega, que se encontraba presa en Toledo, y consiguió el traslado de la mujer e hijas a su domicilio en Madrid.
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| Emilio Alamán Ortega en 1937, 1925 y 1936. |
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| Ejemplares de la Colección Bibliográfica Militar (tomos de 1932 y 1933). |
Otro de los retratados españoles es Canuto Boloqui Álvarez, que en aquellos días era el Jefe Provincial de Falange. Era natural de Oviedo y en julio de 1936 se encontraba en Inca (Mallorca) como jefe de Falange local y participó en las acciones militares en Inca y Manacor. Tras su paso por Toledo entre 1937 y 1938 llegó de nuevo a Mallorca nombrado Jefe Provincial, cargo que ostentó hasta 1941.
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| Canuto Boloqui Álvarez durante la guerra. |
Y el jefe de la representación de los alemanes era el Bannführer Karl Jeckstadt-Borchert, nacido en Lägerdorf en 1914 y estudió en la Realschule de Mölln. Como miembro de la Hitlerjugend obtuvo sus ascensos en Colonia-Aachen, y posteriormente formó parte como oficial de infantería en el Ejército. Tras la guerra ejerció la actividad política en la corporación municipal de Mölln siendo alcalde entre 1951 y 1978. Falleció en esa misma ciudad en julio de 1980.
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| Karl Jeckstadt-Borchert en 1937, años 50 y años 60. (Möllnweb). |
La visita de las representaciones alemanas nazis en Toledo en noviembre de 1937 fue la primera de una serie de visitas destacadas posteriormente. Años después de la guerra, las visitas de oficiales alemanes destacaron en la ciudad con la llegada de Heinrich Himmler y delegaciones de jóvenes de las Juventudes Hitlerianas desfilando en el Alcázar.
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| Visitas en el Alcázar durante los años 40 y 41 de Heinrich Himmler y delegaciones de las Juventudes Hitlerianas. |
La recuperación de la Virgen del Valle de Toledo en 1937
En octubre de 1936, después de la toma de Toledo por parte de los sublevados, las tropas republicanas en retirada y completamente desorganizadas se establecieron al sur del río Tajo. Mantuvieron sus posiciones a pocos kilómetros de la ciudad hasta mayo de 1937 con la ofensiva franquista para ampliar la cabeza de puente. La ermita de la Virgen del Valle, situada en frente de la ciudad, quedó aislada en tierra de nadie, ya que las posiciones situadas al sur de la ermita tenían una elevación mayor que permitían realizar incursiones y controlar todo el sector de manera más eficaz para los republicanos. Allí, desde el verano de 1936, quedó la figura de la Virgen hasta el 29 de abril de 1937.
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| Grupo de milicianos observando la ciudad de Toledo desde los terreros del valle. Albero y Segovia. |
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| Ermita de la Virgen del Valle frente a la ciudad de Toledo. Archivo Diputación de Toledo. |
La hazaña para recuperar la virgen se publicó en los principales periódicos editados en la ciudad, que en estos momentos de la contienda eran El Alcázar e Imperio. Ambos diarios facilitan datos relevantes para conocer al detalle cómo se produjo la incursión hasta la ermita y regresar a la ciudad.
Durante el asedio del Alcázar, la ermita fue saqueada por parte de las milicias y «extrajeron a la Virgen de su camarín y la colocaron al exterior, sobre un parapeto que habían establecido, dando frente a la Academia, en el pretil de acceso al santuario, junto al almácigo», describía El Alcázar.
En estas fotos podemos ver los terrenos del valle toledano y la ermita entre 1936 y 1939:
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| Vista de los terrenos del valle de Toledo al fondo. A la derecha, la ermita de la Virgen del Valle. Foto Wunderlich / IPCE. |
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| Cerro del Bu de Toledo durante la guerra. Al fondo, la ciudad con la torre de la Catedral y el Alcázar completamente destruido tras el asedio. SZ Photos. |
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| Actual vista de la ermita del valle desde la Barca de Pasaje en Toledo. |
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| Cruce del río Tajo por la Barca del Pasaje. La Esfera (1922). |
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| Cruce de una barca desde la Barca del Pasaje. Foto Wunderlich / IPCE. |
El Auxilio de Invierno llega a Toledo: solidaridad y propaganda en plena guerra civil (1937)
Durante la guerra civil española, el Auxilio de Invierno (posteriormente Auxilio Social) surgió como una de las herramientas más visibles de la política asistencial del bando sublevado. La contienda afectó a la población civil de las retaguardias, con los niños como eslabón más débil ante las dificultades cotidianas que conllevaba la falta de educación, asistencia sanitaria y alimentos.
En la ciudad de Toledo, las carencias básicas para todo el vecindario estuvieron marcadas desde el inicio de la sublevación durante el asedio del Alcázar. Los alimentos estaban racionados y el agua debía recogerse esperando turnos en las fuentes públicas, además de los camiones cisterna enviados desde Madrid.
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| Local del Auxilio de Invierno en la calle Comercio de Toledo en mayo de 1937. Foto Guzmán do Rego (Imperio). |
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| Local actual donde estuvo ubicado el Auxilio de Invierno en la calle Comercio de Toledo (abril 2025). |
Sin embargo, quienes consiguieron establecer una verdadera organización frente a estos problemas en toda la zona franquista fue la Sección Femenina de Falange a través del Auxilio de Invierno (posteriormente Auxilio Social). Tal y como indicaba el diario Imperio en febrero de 1937, la principal característica de la actividad consistía «en el servicio, sacrificio y hermandad»:
«Este Auxilio de Invierno, con una precisión decidida, se propone recoger con todo amor, tanto al huérfano menesteroso como al inválido abandonado, y darles, con el pan y el abrigo, el calor y la alegría de la nueva vida intentada con afán de justicia».
Imperio, 28 de febrero de 1937.
El inicio de las labores asistenciales se materializó en la ciudad de Valladolid de forma intensa, para pasar a toda la zona sublevada paulatinamente bajo una estricta organización jerárquica, propagandística y de control social que duró décadas. La idea nació por parte de la jefa de la Sección Femenina de Valladolid Mercedes Sanz-Bachiller, esposa del fallecido Onésimo Redondo, basándose en la Winterhilfswerk alemana.
En enero de 1937, la jefatura local de Falange femenina de Toledo, situada en la calle Armas nº 3, informaba sobre los trabajos de gestión para iniciar el Auxilio de Invierno en la ciudad en palabras de la falangista Isabel Joga Lillo, quien solicitaba cualquier tipo de donativo y colaboración. Joga Lillo era maestra, hija del teniente de la Guardia Civil Cruz Joga Bolaños, y estuvo casada con Justo Pintado Robles, maestro y posterior Jefe Central del Servicio Escolar de Alimentación y Nutrición en los años 60.
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| Imperio, 31/01/1937 |
Para financiar estas labores se establecieron varios métodos. A través de la cuestación por medio de emblemas y sellos del Auxilio, y la conocida «Ficha Azul», una tarjeta como medio de «suscripción» económica o entrega de alimentos destinados a los comedores. Incluso, se celebraron partidos de futbol entre jóvenes flechas y cadetes de la Escuela de Alféreces para recaudar fondos con entrada «voluntaria». En 1937 en Toledo era de manera quincenal, tal y como indicaba la delegada provincial Marina Gómez Oliveros (Imperio, 10/04/1937):
«La Ficha Azul es como una tarjeta en la que van señalados los géneros que acredita el fin, y al lado de cada género coloca un número, que es lo que quincenalmente se compromete a enviar al comedor».
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| Sellos del Auxilio de Invierno. Colección Carlos Vega Hidalgo. |
Marina Gómez Oliveros era hermana del teniente Benito Gómez Oliveros y el falangista José María Gómez Oliveros, ambos defensores del Alcázar (la familia era natural del pueblo de Escalonilla). Se casó con Manuel Casanova Carrera, quien fue gobernador civil de Toledo. El 29 de septiembre de 1961 el matrimonio falleció en accidente de tráfico.
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| Retratos de Marina Gómez Oliveros (Imperio / Y). |
La inauguración del Auxilio de Invierno
A las 11 de la mañana del domingo 9 de mayo de 1937 se inauguró el local en la calle Comercio. El acto se celebró con el sonido de explosiones y el tableteo de las ametralladoras que resonaban a pocos kilómetros al sur de la ciudad. Días antes, concretamente el 7 y 8 de mayo, se había iniciado el avance franquista hacia el sur de Toledo, produciéndose el contraataque republicano aquel mismo día 9 (pincha para más información sobre esto hechos).
Los asistentes durante la inauguración fueron el obispo Gregorio Modrego, el jefe regional de Fanlange José Sainz Nothnagel, el delegado provincial José Conde, los representantes de los gobernadores civiles y militares, además de una representación de Margaritas y los jefes de sección de Falange. La guinda del pastel fue la asistencia del general Juan Yagüe, que llegó poco después de iniciado el acto. Es muy probable que su presencia en Toledo se debiera por el curso de las operaciones en el frente, y pudo estar en el acto de inauguración para decir unas palabras de «gran fervor patriótico», retirándose junto a José Conde tras la bendición del lugar por parte del doctor Modrego.
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| Asistentes a la inauguración del local de Auxilio de Invierno en mayo de 1937 en Toledo. Foto Guzmán do Rego (Imperio). |
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| El general Yagüe a la salida del local de Auxilio de Invierno. Foto Guzmán do Rego. |
El local estaba decorado con diferentes pinturas infantiles donde destacaban el ratón Mickey, Caperucita, el lobo, los tres cerditos y Popeye. Estas obras fueron realizadas por el artista Antonio García de la Falange de Madrid. A la entrada, a ambos lados, los retratos de Franco y José Antonio, además de la figura de un niño Jesús en una de sus columnas.
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| Interior del local de Auxilio de Invierno en Toledo. Foto Guzman do Rego. |
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| Decoración del local de Auxilio de Invierno en Toledo. Foto Guzman do Rego. |
Como parte fundamental de nuestra investigación, la documentación fotográfica es siempre el punto clave, recopilando todo el material y dando protagonismo a los autores. En este caso, las únicas fotografías identificadas del local del Auxilio de Invierno fueron publicadas en el diario Imperio el 27 de mayo de 1937, realizadas por el reportero Camilo Guzmán Dorrego (1905-1986).
El historiador Javier de la Cruz (2021) aporta datos biográficos que nos permiten trazar su trayectoria profesional. Camilo Guzmán Dorrego era natural de Valladolid, aunque se trasladó con su familia a Zaragoza donde comenzó a trabajar como redactor gráfico en El Heraldo de Aragón, hasta que en 1928 fue contratado por El Día de Palencia cuando contaba con 23 años. En esta nueva etapa ya firmaba sus trabajos como «Guzmán do Rego», modificando su apellido Dorrego de manera más artística. A principios de los años 30 el diario sufrió diferentes cambios y Do Rego abandonó la redacción para realizar fotografías de estudio y retratos artísticos, además de vender material gráfico al resto de diarios de tirada nacional sobre sucesos de Palencia. Sin embargo, aunque de la Cruz indica que Do Rego se trasladó a Madrid en 1935 para dejar de ser reportero, es más que probable que no fuera así hasta después de la contienda, ya que hemos comprobado como Guzmán do Rego fue el redactor gráfico de Imperio en Toledo, siendo un habitual en la firma de los reportajes de este diario entre 1937 y 1939.
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Gracias a Guzmán do Rego, quien realizó las fotografías del Auxilio de Invierno, hoy podemos contar con este testimonio gráfico olvidado.
Para saber más:
- Los inicios del fotoperiodismo en la prensa palentina.





































