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¿Quién es quién? Corresponsales, militares y otros curiosos en las ruinas del Alcázar de Toledo (1936)

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A las diez de la mañana del 28 de septiembre de 1936, la ciudad de Toledo quedó en poder de las tropas del general Varela. El asalto, que apenas se prolongó durante algo más de veinticuatro horas desde el norte, logró desalojar las defensas republicanas en torno a la población. Al día siguiente, el general Franco entraba en las ruinas del Alcázar junto a soldados y oficiales, ademas de los corresponsales de prensa que deseaban captar las primeras impresiones tras el largo asedio.

Fotografía de Franco en las ruinas del patio del Alcázar de Toledo tras el asedio en 1936
El general Franco se dirige a las tropas y a los defensores del Alcázar tras acabar con el asedio.
Fotograma HMN.  

Los periodistas y reporteros gráficos que acompañaban a las tropas del Ejército de África no solo elogiaron el rápido avance y el auxilio a los defensores del Alcázar, sino que también relataron y documentaron las duras escenas observadas en las calles de Toledo sobre la brutal represión ejercida en la ciudad. Muchos de los presentes, extranjeros en su mayoría, quedaron olvidados durante años, y hoy podemos recuperar su labor gracias a la documentación audiovisual conservada (principalmente diferentes fotografías y los brutos de la Hearst Metrotone News). Vídeo completo aquí a partir del min. 5:28.

Corresponsales extranjeros en las ruinas del Alcázar de Toledo
Ascenso por los escombros del Alcázar de los corresponsales extranjeros. HMN.

La primera escena dura pocos segundos, pero no puede tener más fuerza. Mientras con peligro, y ascendiendo lentamente entre los escombros, dos guardias civiles defensores del Alcázar están en lo más alto observando al grupo de periodistas que se acercan a las ruinas.

De manera inicial, conviene destacar la presencia de los dos principales oficiales de prensa encargados de supervisar y orientar a los periodistas desde agosto de 1936. Al frente del grupo se encontraba Luis Bolín, jefe del Servicio de Prensa del Cuartel General de Franco. Bolín, vestido con el uniforme de capitán de la Legión, se encargó de controlar rigurosamente el trabajo de los periodistas para evitar la difusión en el extranjero de informaciones que pudieran resultar perjudiciales para la causa sublevada.

El oficial de prensa Luis Bolín en las ruinas del Alcázar de Toledo
El oficial de prensa Luis Bolín a la cabeza del grupo de corresponsales en las ruinas del Alcázar.

El segundo era Gonzalo de Aguilera Munro, conde de Alba de Yeltes y capitán de Caballería retirado desde 1931. Aguilera Munro dominaba varios idiomas y al iniciarse la sublevación militar se presentó ante el general Mola en Burgos para ofrecer sus servicios, siendo agregado al Estado Mayor de la 6.ª División como oficial de prensa. Prácticamente todos los periodistas y personalidades que trataron con él mantenían un recuerdo negativo de su figura, percibiéndolo como un censor estricto ante el trabajo de cada profesional, que tenía perfectamente controlado en sus anotaciones con número de pasaporte, nacionalidad y agencia o medio responsable.

El oficial de prensa capitán Gonzalo de Aguilera a las afueras de Toledo
El capitán Gonzalo de Aguilera Munro a las afueras de Toledo en 1936. 

Y entre los corresponsales, el primero de todos subiendo por los escombros detrás de Bolín es Ebbe Munck (1905-1974). De origen danés, Munck era explorador, periodista y diplomático. Fue una figura clave de la Segunda Guerra Mundial como portavoz y representante en Estocolmo del Consejo Danés de la Resistencia, organizando misiones secretas y tareas de sabotaje. Como corresponsal cubrió la guerra de España para el diario Berlingske Tidende de Copenhague, y posteriormente la Guerra de Invierno. En Dinamarca es considerado un héroe y cada año se otorga el Premio Honorífico Munck para personalidades del ámbito de la prensa, diplomacia o del mundo de las ciencias.

El periodista danés Ebbe Munck en las ruinas del Alcázar de Toledo
El danés Ebbe Munck en las ruinas del Alcázar de Toledo. 

Detrás de Ebbe Munck, con boina negra y corbata, el norteamericano Elmer W. Peterson de Associated Press, quien describió en sus despachos enviados desde Toledo la situación de los cuerpos en un gran agujero, y la orden por parte del mando militar de comprobar las simpatías políticas de los ciudadanos que habían quedado en la población (Plattsburgh Daily Express, 1936).

el norteamericano Peterson en las ruinas del Alcázar de Toledo en 1936
El periodista norteamericano Peterson en las ruinas del Alcázar de Toledo en 1936. 

Siguiendo en orden, otro norteamericano, el distinguido periodista Webb Miller (1891-1940) de United Press. Miller fue uno de los más destacados corresponsales de guerra de su tiempo tras cubrir la Expedición Pancho Villa, la Primera Guerra Mundial, la invasión italiana de Etiopía, la Guerra Civil en España, y la Guerra de Invierno en 1939. Falleció en mayo de 1940 en un “accidente” en el metro de Londres.

Webb Miller de United Press en las ruinas del Alcázar de Toledo en 1936
El periodista de United Press Webb Miller en las ruinas del Alcázar de Toledo en 1936.

A continuación, el piloto italiano de la Aviazione Legionaria Giuseppe Cenni (1915-1943), quien llegó a España en agosto de 1936 entre los primeros voluntarios enviados en apoyo a los sublevados. Durante los meses de agosto y septiembre operó en los frentes de Extremadura y Toledo a los mandos de un Fiat CR.32. En apenas cinco meses de campaña consiguió más de trece victorias, entre ellas ocho confirmadas de manera individual, lo que lo convirtió en uno de los ases italianos más destacados de la Guerra Civil española. Falleció en combate tras ser abatido por un Spitfire en septiembre de 1943 sobre Pistoia en Italia.

el piloto italiano Cenni en las ruinas del Alcázar de Toledo en 1936
El piloto italiano Giuseppe Cenni en las ruinas del Alcázar de Toledo en 1936.

Siguiendo el orden, otro piloto italiano voluntario de la Aviazione Legionaria. El sargento mayor Guido Presel (1913-1937), natural de Trieste, que llegó en 1936  y voló sobre la provincia de Toledo el biplano Fiat CR.32. Falleció en junio de 1937 en el frente de Vizcaya.

El piloto Guido Presel en las ruinas del Alcázar de Toledo en 1936
El piloto Guido Presel (centro) en las ruinas del Alcázar de Toledo en 1936.

Con boina negra y gafas aparece Hubert R. Knickerbocker (1898-1949), escritor y corresponsal de la International News Service del grupo Hearst. Ganador del Premio Pulitzer de Corresponsalía en 1931, llegó a España poco después del inicio de la guerra. Si bien en un principio mostró una clara simpatía hacia la causa sublevada, las tensiones con la censura y las autoridades franquistas deterioraron rápidamente esa relación, hasta el punto de ser arrestado y finalmente expulsado del país. Sobre Toledo destacó cómo los defensores todavía mantenían sus armas dispuestas y limpias después del duro y largo asedio a pesar de encontrarse ya Franco en la ciudad.

El periodista H. R. Knickerbocker en las ruinas del Alcázar de Toledo en 1936
El periodista H. R. Knickerbocker en las ruinas del Alcázar de Toledo en 1936.

Junto a este, con boina y chaqueta negra, el fotógrafo y periodista Hans Georg von Studnitz, personaje muy curioso a quien ya tratamos en una entrada específica. Podéis leerla aquí.

Hans Georg von Studnitz en las ruinas del Alcázar de Toledo en 1936
Hans Georg von Studnitz en Toledo.

En los siguientes fotogramas, con cámara Rolleiflex, el poeta y redactor británico de Reuters Christopher Holme (1907-1991). Es recordado por su papel informativo del bombardeo de Guernica en abril de 1937, ya que fue de los primeros en describir la magnitud de la tragedia a los medios internacionales.

El corresponsal de Reuters Christopher Holme en las ruinas del Alcázar de Toledo
El corresponsal de Reuters Christopher Holme en las ruinas del Alcázar de Toledo.

Ya en el patio del Alcázar el general Franco dio su discurso rodeado de defensores, oficiales, soldados y periodistas. Los camarógrafos, entre ellos Arthur Menken (1903-1970) de AP y Paramount News, captaron todas la escenas.

El camarógrafo Arthur Menken en las ruinas del Alcázar de Toledo en 1936.
El camarógrafo Arthur Menken entre los defensores del Alcázar de Toledo en 1936. 

A la salida, mientras Franco avanzaba entre defensores, a paso lento y detrás de él, podemos ver a su ayudante de campo, el teniente coronel de Artillería Carlos Díaz-Varela Ceano Vivas (1884-1977).

El teniente coronel Carlos Díaz-Varela, ayudante de Franco, en las ruinas del Alcázar
El teniente coronel Carlos Díaz-Varela, ayudante de Franco, en las ruinas del Alcázar de Toledo.

Seguidamente más periodistas, el portugués Artur Portela (1901-1959, enviado especial del Diário de Lisboa, y quien destacó sobre su experiencia aquel día: «La emoción es enorme. Todos lloran, incluso el propio Franco». Junto a él, asomándose y mirando a cámara, el redactor y fotógrafo Leopoldo Nunes de O Século, responsable de la conocida imagen de Franco junto a Moscardó y Artur Portela entre ambos militares. Ese mismo instante fue captado por el reportero gráfico de El Heraldo de Aragón Marín Chivite (1900-1978), quien parece encontrarse detrás de los portugueses en el fotograma de HMN mientras escribe unas notas y lleva su cámara en la mano (existen muy pocas fotografías de Marín Chivite y el parecido es bastante razonable).

Artur Portela, Leopoldo Nunes y Marín Chivite en las ruinas del Alcázar de Toledo
Artur Portela, Leopoldo Nunes y Marín Chivite en las ruinas del Alcázar de Toledo en 1936.

Entre los militares y otros asistentes destacados junto al general Franco, además del coronel Moscardó y el general José Enrique Varela, se encontraban en el patio del Alcázar los tenientes coroneles Carlos Díaz-Varela y Francisco Franco Salgado-Araujo, ambos ayudantes de campo del general Franco. En el mismo fotograma el comandante Mohammed ben Mizzian, Luis Bolín, un emocionado José Millán-Astray, el jefe provincial de Falange José Sainz Nothnagel, y el ayudante de campo del general Varela el comandante Antonio García de la Vega entre otros.

Grupo de defensores junto al general Franco y otros oficiales del Ejército de África en el patio del Alcázar
El general Franco junto a oficiales y defensores del Alcázar de Toledo en el patio de la fortaleza. 
El comandante García de la Vega y el teniente coronel Carlos Díaz-Varela en el Alcázar de Toledo
El comandante García de la Vega y el teniente coronel Carlos Díaz-Varela en el Alcázar de Toledo.

Y para finalizar, una de las curiosidades más sorprendentes. Entre los presentes llama la atención un hombre vestido de esmoquin, situado junto a los defensores y a los integrantes de la columna Varela. Tras un largo tiempo de especulaciones, se ha llegado a la conclusión de que se trata nada menos que de Perico Chicote (1899-1977), el célebre y mítico barman madrileño. Este se encontraba en el extranjero en julio de 1936 (diferentes fuentes lo ubican en París y otras en Londres), aunque poco después se estableció en San Sebastián hasta que pudo regresar a Madrid en 1939, pero esa es otra historia.

Grupo de defensores, soldados y el general Franco en las ruinas del Alcázar de Toledo
Francisco Franco sale del patio del Alcázar de Toledo. Al fondo, el barman Perico Chicote.

Varias imágenes del camarero Perico Chicote en Toledo
Perico Chicote en los años 30 (BNE) / El barman Chicote en el patio del Alcázar de Toledo.

**Actualización 25 de septiembre de 2025: 

Victor Girona Hernández ha identificado también entre los oficiales al comandante Joaquín Ríos Capapé en el patio del Alcázar el 29 de septiembre de 1936. En las imágenes está justo detrás del general Varela.

El comandanta Joaquín Ríos Capapé en el patio del Alcázar de toledo en 1936
El comandante Joaquín Ríos Capapé en el patio del Alcázar de Toledo en 1936. 

Este artículo tiene un carácter exclusivamente histórico y documental. No pretende glorificar a ninguna de las figuras ni hechos mencionados.

La destrucción tras el asedio del Alcázar (Parte II)

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La siguiente muestra de fotografías corresponde a la misma tanda que apareció hace unos meses donde se podían ver los restos del Alcázar durante las mismas fechas que fue finalizado el cerco, entre el 28 y el 30 de septiembre de 1936 (podéis leer la primera entrada pinchando aquí). El autor es el mismo fotógrafo aficionado, seguramente un soldado o un oficial que llegó a Toledo con las tropas del general Varela para acabar con el asedio republicano y que fotografió la destrucción que encontró al llegar a los escombros del baluarte. En estas imágenes no aparece ninguna persona retratándose ante el objetivo alcanzado. Son fotografías que muestran el resultado del intenso bombardeo por parte de la artillería y la aviación republicana durante más de dos meses. 

toledo guerra civil asedio alcázar 1936
Restos de chapitel y del torreón sureste.

En esta primera foto podemos ver el torreón sureste, el último que cayó debido a la artillería republicana que disparaba desde Los Alijares. En la parte inferior de la imagen aparecen los restos en bloque del chapitel de pizarra negra del torreón. El edificio de la izquierda corresponde al antiguo Convento de los Capuchinos que estaba unido al Alcázar por un paso curvo cubierto que en la imagen se encuentra totalmente enterrado justo donde está el chapitel destrozado.


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Torreón sureste y fachada.

Para tomar esta otra fotografía el fotógrafo se movió unos metros hacia atrás por la explanada oriental. Es un plano más general del torreón sureste y su fachada, donde se aprecian las galerías interiores del edificio que han quedado al descubierto por la explosión de las granadas artilleras.

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En la fachada norte, la más dañada de toda la estructura del Alcázar, el fotógrafo inmortalizó los restos de forja del chapitel del torreón noroeste que se encontraba a los pies de lo que quedaba de este. Esta imagen nos permite imaginar cómo pudo ser, por ejemplo, el asalto republicano del día 18 de septiembre tras la explosión de la mina. Los escombros y los grandes bloques de piedra dificultaron enormemente el avance por estas zonas donde, además, los hombres de Moscardó se encontraban en posiciones elevadas para poder contrarrestar el asalto.


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Desde las alturas de la explanada oriental y mirando hacia el norte encontramos en primer plano la Casa de la Caridad completamente incendiada y destruida. Al fondo, el río Tajo y uno de sus meandros cerca de Safont. 

toledo guerra civil asedio alcázar 1936


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Las dos últimas fotografías muestran con planos cercanos el interior de algunas estancias donde los techos se han hundido y las vigas de hierro retorcidas sobresalen de los escombros acumulados en galerías y habitaciones.

Igualmente, el papel es Agfa Lupex. El diseño del sello es anterior a la Segunda Guerra Mundial. Os dejo una imagen del reverso donde se ve estampado este sello.  

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Los combates en el Seminario de Toledo

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Este blog siempre trata de estudiar y analizar la historia de la Guerra Civil en Toledo, además de esas pequeñas “historias” que no transmiten las fotografía, los documentos y los testimonios. En este caso, el edificio protagonista de esta microhistoria es el Seminario Mayor con una fotografía que muestra la liberación del Alcázar con los últimos combates producidos en el interior de la ciudad a finales de septiembre y principios de octubre de 1936. La siguiente imagen está realizada durante esas fechas entre las ruinas del Alcázar con los soldados de Varela y los defensores caminando entre escombros tras finalizar el asedio. Esta nueva fotografía se conserva en los archivos de la Biblioteca Nacional de España.

toledo guerra civil asedio alcázar seminario
Restos del Alcázar de Toledo tras el asedio. Al fondo, el incendio del Seminario Mayor.
(Archivo BNE / GC-CAJA/110/01C).

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Al fondo, podemos apreciar una columna de humo blanca que sale de un edificio en concreto, el Seminario toledano. Aunque la ciudad ya se encontraba en manos franquistas, varios milicianos resistieron en el Seminario días después. Ya se había comentado en esta entrada sobre otra fotografía realizada en estas mismas fechas donde se observa igualmente el posible incendio del mismo edificio. Leer aquí. 

¿Es posible que esta fotografía y la comentada en otra entrada fuera realizada por el mismo fotógrafo que acompañaba a las fuerzas de Franco?

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Fotografía ya comentada anteriormente en este blog donde el humo parece proceder del Seminario (ToledoGCE).

Para entender la situación del Seminario durante esos momentos hay que retroceder un poco hasta el final del asedio del Alcázar. La cercanía de las tropas de Varela, a partir del día 26 de septiembre de 1936, supuso que el grueso de las fuerzas republicanas abandonara la ciudad de Toledo sin dar por finalizado el asedio. El último asalto contra la fortaleza se realizó a la desesperada durante la mañana del 27 de septiembre resultando un fracaso absoluto. La población civil que no quiso quedarse para la caída de la ciudad marchó hacia Aranjuez y los pueblos del sur de la provincia (la carretera de Madrid se encontraba cortada a la altura de Bargas desde el día 25). 

El asalto sublevado contra Toledo se inició el 27 y durante la jornada del día 28 de septiembre se consiguió finalizar con el cerco republicano sobre el Alcázar. Las tropas de Bernal y Líster se retiraron los últimos ya con los legionarios encima por el Puente San Martín. En el interior de la ciudad, algunos grupos de milicianos resistieron en varios edificios como el Seminario o el Colegio de los Maristas.

Ya vimos anteriormente que existe una fotografía de una inscripción realizada en una de las paredes del Seminario por los resistentes. 

Manuel Gómez Cota, miliciano de Izquierda Republicana de Madrid, a día 27 se hizo de la defensa de este Seminario. (…) fuerte lucha con el enemigo y poner a mujeres, viejos y niños, además de los ¿empleados? del mismo y personal civil a salvo, le prendió fuego. Son las ¿? de la tarde, esto está ardiendo solo quedamos los que firmamos:
Manuel Gómez
Eduardo Ruiz
(otro nombre ilegible)
¡Viva Azaña! ¡Viva la República!


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Inscripción realizada en una pared del Seminario Mayor de Toledo en 1936.
(Archivo BNE / GC-CAJA/110BIS/22).

toledo guerra civil asedio alcázar 1936 seminario
Rueda Román, A. (2013), Franco. El ascenso al poder de un dictador. Ediciones Noitilus.

Las últimas horas de combates y las represalias posteriores en la ciudad de Toledo tuvieron que ser bastante duras como confirman los numerosos testimonios de los que vivieron aquellos días de 1936.

Hoy todavía podemos ver restos de los combates en algunas de las ventanas del Seminario Mayor. Fotos de P. Hamann.



toledo guerra civil asedio alcázar 1936 seminario


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La destrucción tras el asedio del Alcázar

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El auge del fotoperiodismo durante las primeras décadas del siglo pasado fomentó la aparición de la figura del reportero gráfico. La prensa comenzó a dar un mayor protagonismo a las fotografías que junto a un breve texto descriptivo acompañaban a las noticias. La profesión del fotorreportero tuvo un punto de inflexión con las campañas bélicas de finales del siglo XIX y principios del XX. En 1936 España se convirtió en un verdadero campo de pruebas para la fotografía moderna y fue el escenario donde muchos fotógrafos, nacionales e internacionales, se consagrarían como iconos del fotoperiodismo, pero no podemos olvidar los cientos de aficionados, civiles y militares, que con sus cámaras inmortalizaron los frentes y la retaguardia del conflicto español. Sus fotografías fueron olvidadas durante años y muchas se han perdido para siempre sin darles el valor que se merecían. Solo en ciertas ocasiones y por casualidad, aparecen algunas de estas imágenes de fotógrafos anónimos. 

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Fotógrafos "minuteros" en el Paseo del Prado de Madrid en 1937. Foto El País. 

Hace poco conseguí una pequeña colección de fotografías inéditas que posiblemente fueron realizadas por uno de estos fotógrafos aficionados, quizá un periodista o soldado miembro de las columnas del Ejército de África del general Varela que llegaron a Toledo durante la liberación del Alcázar en septiembre de 1936. Las fotografías están positivadas en tono sepia en papel Agfa Lupex (este sello dejó de usarse tras la 2ª Guerra Mundial limitándose a marcar el papel solo con el estampado Agfa). Las imágenes tienen un elemento en común, las ruinas del Alcázar y sus alrededores. El estado físico de las fotografías es bueno con algunos desperfectos y manchas del proceso de revelado, así como marcas posteriores de dedos y suciedad. La fecha de realización aproximada se puede acotar entre el mismo 28 de septiembre de 1936, día que finaliza el cerco republicano a la fortaleza y el 1 o 2 de octubre de 1936, por los detalles que encontramos en alguna de las fotos que iré describiendo en cada una de ellas.

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Foto 1. Soldados en la cuesta del Alcázar tras el asedio. Foto ToledoGCE. 

Foto 1. En esta primera imagen podemos ver dos soldados en primer plano, uno de ellos carga con varios fusiles al hombro, bajando por la cuesta del Alcázar hacia la Plaza de Zocodover. Destaca la falta del torreón suroeste, derrumbado por la mina del día 18 de septiembre, así como las manchas negras del humo de los incendios producidos en los pisos bajos y puertas del conocido túnel del Simplón. Al fondo, entre los escombros, los soldados ascienden a las ruinas del edificio.

“No es que aquellas casas que hacen línea con la cuesta del Alcázar estén destruidas, es que están pulverizadas. Y, al fondo, una escombrera ingente, una escombrera heroica, que ya abre camino para que lleguemos al piso más alto del Alcázar sin necesidad de pisar escaleras.”
F. de Cossio, Guerra de salvación. Del frente de Madrid al de Vizcaya, Valladolid, 1937, p. 45


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Foto 2. Soldados en las ruinas y galerías de la fachada oeste del Alcázar. Foto ToledoGCE.

Foto 2. La fuerte explosión de la mina colocada por parte republicana abrió un enorme cráter en la zona oeste del Alcázar y dejó a la vista estancias y galerías subterráneas de la fortaleza. Estos espacios abiertos fueron uno de los objetivos republicanos aquel 18 de septiembre de 1936 ya que permitían el acceso directo al interior del edificio. En la imagen se ven perfectamente dos grandes galerías y el que parece ser un soldado marroquí subido a unos bloques de piedra en primer plano. En el lado izquierdo se ven varios hombres andan en fila y con precaución, el lugar está lleno de bombas sin estallar. 

"El lado antiguo de la plaza famosa es un ingente montón de cascotes, de hierros partidos, de restos de paredes descarnadas. Sobre los muros, quebrados a empujones de fuego y metralla, gritan sus dolores, en equilibrio incomprensible, los marcos de las puertas, los barandales de los balcones con sus ferradas garras al aire, como queriendo cogerse con desesperación a la fachada perdida, sin suelo para posar los pies."
R. Pérez Olivares, ¡España en la Cruz! Diario de otro testigo, Ávila, 1937, pp. 172-173.




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Foto 3. Ruinas del Picadero y Hospital De Santiago en la zona este del Alcázar. Foto ToledoGCE.

Foto 3. Para realizar esta toma, el fotógrafo anónimo se situó en la parte superior de la explanada este. Desde esa altura documentó con su cámara los restos del Picadero, a la izquierda, y del Hospital de Santiago y su pasarela. Es un escenario muy atípico en las fotografías de esa época. En otras instantáneas realizadas tras el asedio (muy pocas), también aparecen los dos vehículos destrozados entre los escombros. Estos coches se abandonaron durante los primeros días de asedio ya que toda la zona estaba batida por la artillería republicana ubicada en el campamento de Los Alijares y el desaparecido barrio de San Blas, donde hoy se ubica la Academia de Infantería. Un detalle que nos permite comprobar la fecha aproximada de la fotografía es que ambos coches todavía conservan los neumáticos y los motores. En otras fotografías tomadas  pocas semanas después del asedio es notable la falta de estos elementos en los vehículos (podéis verlo en esta otra entrada). Esto indica que estas fotografías que hoy os muestro se realizaron horas o pocos días después de finalizar el asedio. 

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Foto 4. Oficiales sublevados posan frente a la fachada este. Foto ToledoGCE.

Foto 4. Cerca de los coches de la imagen anterior, unos oficiales posan para el fotógrafo en la explanada este. En el pequeño torreón saliente de la fachada del Alcázar vemos un grupo de personas que observan con curiosidad los destrozos ocasionados por la artillería. En esta explanada se encontraba el cráter producido por la pequeña “mina” estallada por los republicanos en un intento a la desesperada de tomar la fortaleza el día 27 de septiembre.

Las dos últimas imágenes de esta primera parte son las más impresionantes desde mi punto de vista. El fotógrafo, subido al glacis formado por los escombros de la fachada oeste, realizó dos fotografías desde el mismo punto. Una de ellas hacia la cuesta del Alcázar y para hacer la otra, simplemente giró sobre sí mismo fotografiando toda la destrucción de la zona con algunos detalles muy llamativos. 

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Foto 5. La cuesta del Alcázar desde los escombros de la fachada oeste. Foto ToledoGCE.


Foto 5. En la parte inferior de la fotografía, en primer plano, un soldado desciende con un fusil al hombro. En el centro de la imagen hay un conjunto de personas muy variopinto. Militares, civiles, un par de niños y lo más llamativo es un grupo de cuatro niñas vestidas de blanco. El personal civil parece estar ayudando a descargar armamento y enseres del Alcázar. Al fondo se aprecian vehículos aparcados en la Plaza de Zocodover, un caballo atado y el cadáver de otro caballo o mulo que el 28 de septiembre murió posiblemente por la lucha entre sublevados y republicanos en las últimas horas de asedio. El cuerpo del caballo muerto puede verse en otras fotografías realizadas poco después de la entrada de Varela en Toledo. 


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Foto 6. Destrucción en las viviendas y edificios cercanos a la fachada oeste del Alcázar. Foto ToledoGCE. 

Foto 6. Sin duda esta es la fotografía que más impresiona. El daño por los bombardeos y, sobre todo por el estallido de la mina el día 18 de septiembre es total. La calle ha desaparecido y de nuevo vemos como varios soldados avanzan lentamente en fila. Algunos cargan con lo que parecen ser sacos o colchones utilizados en el interior del Alcázar durante el sitio. Justo detrás de estos hombres, un gran espacio, sin viviendas ni edificios. Es el hueco que dejó la explosión que arrasó con todo el lugar. A la derecha, la torre de una iglesia, parece ser la de San Lorenzo, que se vislumbra entre una gran columna de humo blanco que destaca en la composición de la fotografía. Este humo también indica varias posibilidades para fechar las fotografías:

- El asedio del Alcázar finalizó durante las primeras horas de la mañana del día 28 de septiembre. Las últimas fuerzas republicanas, con Líster y Bernal al mando, abandonaron Toledo por el Puente San Martín, pero en el interior de la ciudad quedaron varios focos aislados de resistencia con grupos de milicianos defendiendo algunos edificios. Entre ellos destaca el Colegio de los Hermanos Maristas o el Seminario Mayor que aguantaron hasta el día 29 y 30. La primera impresión al fijarnos en la fotografía nos hace pensar que el humo proviene del Seminario debido a los combates entre milicianos y legionarios, pero la cercanía del humo y su posición no cuadran. 
- Otra posibilidad es que sea un foco de resistencia menor de algún convento cercano reutilizado como cuartel de milicias como es el caso del Convento de las Benitas, San Pablo o la iglesia de San Lorenzo que sabemos que quedó arrasada por un incendio (desconozco fecha exacta de este episodio). 

Dejo la duda sin resolver por si algún lector se aventura a confirmar de dónde proviene el humo. Sí podemos deducir que las fotografías se realizaron mientras estos focos de resistencia aún combatían en el interior de Toledo o fueron hechas pocas horas después, por lo que una vez más me inclino a fechar las fotografías entre el 28 y el 1 o 2 de octubre de 1936.